Perspectivas de un estudiante en 4º de carrera

Artículos de autoayuda en Medium, visitas al portal de prácticas de la universidad, solicitudes de amistad en LinkedIn y horas viendo vídeos depresivos del canal Esquizofrenia Natural, así definiría estas últimas semanas. Esta entrada es básicamente un análisis de mi momento actual.

Después de un año entero de Erasmus en Dinamarca he vuelto a Madrid, a un nuevo piso, en un nuevo barrio, con nuevos compañeros, nuevas expectativas y sobretodo, cero planes. Esto último es lo más novedoso para mí de este año, que tras ver cómo la universidad ha sido lo único que he logrado mantener constante en mi vida y contemplar cómo las millones de planificaciones mentales que creé para mí al llegar a Madrid con dieciocho años no se han cumplido, comienzo este año con la única certeza de que, si alguna vez he tenido un plan, desde luego ha fallado.

Ya era yo consciente de que muy probablemente, las expectativas se quedarían en eso, y no terminarían pareciéndose en nada a la realidad. Lo que sí creía es que, de algún modo, estos años de carrera iban a ser más productivos de lo que finalmente han sido. Si bien el primer año no estuvo mal ya que tuve tiempo de escribir en diversas páginas webs e incluso hacer entrevistas, al final fue más que nada un año de apertura y de aprendizaje en cuanto al paso de vivir en un pueblo a vivir “independizado” en la capital. Después, en mi segundo año me estanqué. En cuanto a contenido periodístico, poco hice en segundo aparte de un programa de radio universitario con compañeros, y en tercero, año que pasé en Dinamarca, la desilusión en cuanto a la calidad de los estudios en la Roskilde University y la monotonía de la vida en la residencia acabó por consumirme demasiado.

La desmotivación es un problema por el que creo que pasamos muchos jóvenes en la actualidad, y no es raro dado el bombardeo mediático de malas noticias y oscuros presagios al que nos vemos sometidos. Me hace gracia que al entrar en Medium, una app de artículos de toda clase que me descargué por curiosidad, solo me aparezcan en la pantalla inicial textos de autoayuda o motivaciones. Textos que prometen mejorar tu futuro si los lees, como el máster de JPelirrojo (sí, acabo de ver el vídeo de Rocío).

medium
“Si no estás disfrutando la vida, lo estás haciendo mal”, “9 cosas que deberías trabajar en tus veinte si quieres tener éxito” o “Las 5 cosas que debes sacrificar para tener un futuro mejor”.

No sé si en general son ese tipo de artículos los que están triunfando en la plataforma, o me los recomienda exclusivamente a mí el algoritmo. Espero que no sea el algoritmo porque vaya tela si ha tardado tan poco en averiguar que mi vida es una mierda.

En cualquier caso, creo que ahora mismo este tipo de contenido triunfa en general, porque todos estamos deseosos de escuchar a alguien que tenga la solución para conseguir el futuro que merecemos, (o que creemos que merecemos). Por supuesto, después de leer un par de estos, te das cuenta de que todo se queda en palabrería.

Estudio Periodismo y, lo cierto es que al final la carrera no me ha dejado un sabor tan malo como creía, sino simplemente agridulce, ya que considero bastantes de las asignaturas que he cursado interesantes y útiles frente a una minoría que efectivamente, eran una pérdida de tiempo. Asignaturas como Deontología, Sociología, Historia del mundo actual o Economía han sido en mi opinión mi top de la carrera, mientras que otras como Producción de la información audiovisual o Diseño de la información periodística fueron motivo para que más de un día pensara ¿qué demonios hago aquí? Resulta que tal y como dicen muchos ex-alumnos de Periodismo, sí que es una carrera “bonita” de estudiar, pero por supuesto no es todo lo exigente ni eficaz que debería. En cuanto a mi año en Dinamarca, el descontento entre todos los Erasmus españoles que estudiamos en la universidad danesa de Roskilde era ampliamente compartido. El primer cuatrimestre en el que allí cursé lo que llaman Communication Studies fue una auténtica pérdida de tiempo, por el sorprendentemente bajo nivel que había y lo poco cohesionada que estaba la única asignatura verdaderamente teórica que teníamos. Personalmente tenía unas expectativas muy altas en cuanto a la educación danesa, que en cierto modo vi representadas en su forma alternativa de enfocar las clases y en la autosuficiencia que esperaban del alumno, pero que no exculpaba lo descuidada que estaba la educación en comunicación. Este periodo, para mí, quedó relegado a un curso de inglés inmersivo. Por suerte, el segundo semestre pude estudiar International Studies, otra rama en la que los profesores parecían estar algo más puestos en lo suyo. Las clases no dejaban de ser aburridas, pero los temas eran interesantes y pude aprender nociones básicas de política y economía. Los exámenes finales de este semestre tampoco fueron fáciles, ya que el modelo nórdico es muy diferente al español, y aprobar requirió un gran esfuerzo por parte de todos los internacionales. En conclusión, otro año agridulce en cuanto a estudios al que solo salva la experiencia Erasmus en sí, es decir, el contacto con gente de diferentes sitios y las aventuras que se viven como estudiante en otro país.

Pero ahora todo eso se ha acabado, y nos encontramos con la realidad. Un año para acabar una carrera que, como ya sabíamos, no nos facilita absolutamente nada en el mercado laboral. No es más que un tiempo extra que tenemos la suerte de disfrutar para calentar motores antes de tener que tirarnos de lleno al fango. Personalmente, yo quería usar estos años no solo para disfrutar de ese valioso tiempo sino para cultivar unas aptitudes artísticas que, al final, he dejado en un segundo plano. Un sabio consejo que me dio un compañero de Erasmus que irónicamente no me caía muy bien, pero con el que coincido, es que debía elegir. Debía elegir en qué quería enfocarme de verdad y tirar hacia ello con todas mis fuerzas, pero no podía seguir con este comportamiento ambiguo en el que dependiendo del día puedo hacer una cosa totalmente diferente (y la mayoría de días uno termina por no hacer nada). Pero qué difícil es eso, por dios, qué difícil. Un extra de motivación en alguna de las disciplinas que se encuentran en mi abanico bastaría para ayudarme a decidirme, pero es que no existen apenas incentivos en ninguno de los campos en los que pienso. Es decir, todos los caminos a mi vista se perciben negros por igual.

Este pesimismo ha sabido canalizarlo muy bien el canal de Esquizofrenia Natural, canal de YouTube que descubrí hace poco y que hace vídeos reflexivos sobre la sociedad actual y las dificultades que se plantean para la salud mental y el futuro de los jóvenes. YouTube es la red a la que más fiel soy con diferencia ya que creo que a día de hoy se está haciendo un buen contenido por parte de muchos creadores nuevos que están surgiendo para hablar de temas cada vez más específicos. Supongo que esto responde a la tendencia de ir hacia públicos más segmentados o de nicho.

Uno de los pocos alivios que tenemos los jóvenes es ver que al menos no somos los únicos en sentirnos estafados y engañados y que podemos compartir esa frustración con el resto de nuestra generación a través de internet. Canales como este que menciono demuestran además con sus números que, en mi opinión, hay muchas personas interesadas en cuestiones profundas y en entender la realidad en la que vivimos. Creo que el futuro del periodismo está muy ligado a esta ola de creadores en YouTube que, cada uno con su pequeño gran público, ejerce una labor periodística de interpretación y comunicación de la realidad. Estos nuevos creadores pueden terminar convirtiéndose en líderes de opinión, que a diferencia de títeres televisivos como lo puedan ser Risto Mejide o Dani Mateo, aporten conocimiento útil a la sociedad.

En fin, pese a todo esto, no podemos encerrarnos en una burbuja de fracaso y desesperación, y hay que mantenerse activo como sea. Yo estoy ya buscando mis prácticas para este año, necesarias para graduarse, y estoy ultimando los detalles para comenzar con el trabajo de fin de grado. Las prácticas van a darme más de un dolor de cabeza ya que parece que lo voy a tener difícil para compaginarlas con la asistencia a dos asignaturas que debo cursar en el segundo cuatrimestre por el descuadre que causa el Erasmus. Intentar subir algo la media más bien mediocre que tengo con el TFG y las asignaturas que me quedan es también otro de mis objetivos. Me he dedicado en profundidad también a LinkedIn, esa red social que todos conocemos pero que nos da algo de lache. Pues bueno, he querido adecentarme un perfil ya que al parecer surgen oportunidades de empleo en esa plataforma (a ver si es verdad), y para darle una mejor imagen, me he puesto a agregar a todo perfil mínimamente relacionado con mi ámbito. Ahora cuento con 325 contactos.

Con este percal, me dispongo a intentar dar lo mejor que pueda en este último año de carrera, a no ser demasiado negativo y a aprovechar esta ausencia de planes o esquemas mentales para dejarme fluir mas que nunca. Realmente estoy intentando ver qué resuena más conmigo, qué tengo más ganas de hacer y por qué. Pero claro, cuando uno sufre un poco la falta de confianza en el mundo, pocas ganas tiene uno de hacer absolutamente nada. Aun así, habrá que seguir.

 

 

 

Melanie Martinez: K-12 Movie Review (no spoilers)

Melanie Martinez estrenaba hoy su primera película a través de un directo en su canal de YouTube. El film era esperado con ansias por sus fans deseosos de ver cómo evolucionaba el universo de Cry Baby, personaje que la cantante creó en su primer álbum, en un proyecto de tal magnitud como lo es una película. El largometraje también se está proyectando en cines de todo el mundo. Su nuevo disco, llamado al igual que la película K-12, también se ha estrenado ya en todas las plataformas digitales.

Tras ver la obra en directo en su canal de YouTube, he decidido escribir mi review sobre el mismo ya que Melanie es sin duda una figura destacable dentro de la industria, que consiguió captar a una audiencia masiva hace cuatro años con su disco debut pese a llevar un estilo visual muy concreto, y un universo musical con letras y sonidos bastante alternativos, eso sí, estructurando todas sus canciones con el esquema pop de duraciones de tres minutos y estribillos pegadizos. Se trataba de un disco inequívocamente pop pero muy conceptual.

En su primer álbum, Melanie contaba la historia de Cry Baby, una niña pequeña atrapada en un mundo adulterado, terrorífico y enfermo. Su estética era perturbadora, casi degenerada, ofreciendo un gran contraste al contar una historia adulta a través de personajes infantiles. Quién hubiera dicho que esta propuesta tan peculiar cosecharía millones de visitas en todos sus videoclips en YouTube y miles de fans alrededor del mundo. Este éxito es el que le ha servido para ganarse la confianza de su discográfica, Atlantic Records, que difícilmente hubiera aceptado la idea de una película de no ser por el apoyo masivo que recibió la artista.

No he podido resistirme...
No he podido resistirme… No, no es Melanie, es Miley Cyrus en su vídeo BB Talk, en el que adoptaba una estética parecida. La similitud, no sé por qué, me resulta graciosa.

 

Me despertaba mucho la curiosidad ver cómo se desarrollaba este nuevo trabajo de la cantante desde que se supo que no iba a abandonar a Cry Baby, sino que iba a expandir su universo. Al tratarse de una idea en principio tan concreta, tenía mis dudas sobre cómo iba Melanie a continuar con la historia sin ser repetitiva. Su primer disco se caracterizaba entre otras cosas por usar sonidos infantiles, como de juguetes, cajitas de música, o incluso burbujas como hace en Soap, una de mis favoritas.

Al final, estos sonidos que nos recuerdan a la niñez no son infinitos, y quería saber cómo renovaba todo este abanico sonoro desde el que cuenta su historia.

K-12

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El tracklist del disco corresponde con el orden en el que aparecen las canciones en la película, lógico ya que la cantante está contándonos una historia con principio y final. La historia comienza con Cry Baby despertándose y preparándose para asistir a lo que denomina en su calendario como “first day of hell”, refiriéndose al comienzo del curso escolar. Ya ha dejado la guardería para adentrase en el colegio/instituto. Poco después la vemos ya dentro del autobús rosa que la llevará a una especie de internado antiguo en el que se desarrollará toda la historia. La primera canción empieza a sonar: ‘Wheels on the bus’, que peca de algo que juzgo como uno de los problemas generales a los que se enfrenta este proyecto (y que sabe resolver en ocasiones); su letra es demasiado teatral. En la canción, Cry Baby nos está contando lo aterrada e incómoda que se siente rodeada de personas que no han tardado en empezar a hacerle bullying en el autobús, sintiéndose también algo marginada pese a tener al lado a otra chica que acabará siendo su mejor amiga, con la que puede hablar en confianza. El caso es que la letra de la canción corresponde perfectamente con la escena que vemos en la película, aludiendo incluso al resto de personajes, como los chicos a su espalda o el conductor del autobús.

En mi opinión el problema está en que al escuchar canciones como esta separadamente de la película, es decir, en Spotify o en nuestro móvil, la letra pueda quedar algo obsoleta al referenciar constantemente un entorno ficticio muy concreto del que estaremos ya desconectados. La canción hace de banda sonora perfecta para la película, pero quizá se quede en eso, en una banda sonora. Me temí que esto pudiera pasar con la mayoría de canciones del álbum, pero para nuestra grata sorpresa, vemos cómo la capacidad de Melanie como escritora no debe de ser subestimada, ya que en futuros cortes la autora se abstrae un poco más para transmitir mensajes incluso políticos y sociales, encriptados a través de términos y metáforas para ir coordinados con las escenas de la película.

Este es el caso de canciones como Drama Club o Strawberry Shortcake, dos de mis favoritas junto con Detention. Drama Club se deja escuchar en un momento de la película en el que Cry Baby debe participar obligatoriamente en un grupo de teatro, pero la letra esconde un mensaje mucho más profundo del que podremos disfrutar tras ver la película. En este corte Melanie aprovecha para criticar a los ofendidos en redes sociales, a los monta dramas, a la histeria colectiva que encontramos en Twitter o en la realidad paralela de los perfiles de Instagram. Frases como “You’re over-analyzing every word I say, There’s a whole new world out there, You’re living a play” hacen una crítica brutal a la guerra constante en la que Twitter se ha convertido, donde cada palabra que digas va a analizarse minuciosamente hasta retorcer su sentido de mil maneras posibles con el único objetivo de atacar. La canción empieza ya bien fuerte, con Melanie diciendo “Everyone’s so soft, Everyone’s so sensitive, Do I offend you?, You’re hanging on my sentences” me pregunto si no le traerá algún hater decir alto y claro que las redes están llenas de drama queens. Es un grito de guerra total contra los ofendidos, bravo por ella.

La siguiente canción en el tracklist después de Drama Club es, precisamente, Strawberry Shortcake. Me pareció a su vez líricamente magistral, ya que Melanie consigue hacer una fuerte crítica social, quejándose de que se le enseñe a las chicas a protegerse o a vestirse de forma adecuada en lugar de enseñarle a los chicos a no violar. K-12 lleva el feminismo consigo durante toda la historia, que se hace notar en canciones como esta y en partes del argumento de la película, como la tiranía del director del colegio que en cierto modo ha sido representado también como figura patriarcal, como cuando (spoiler ligero en esta línea) este personaje despide a una de las profesoras por ser una mujer transgénero en mitad de su transición. La violación y los abusos machistas son representados en la película de una forma muy interesante, a través de los chicos comiéndole la parte baja del vestido a Melanie, literalmente, ya que está hecha de tarta haciendo referencia al título. Dice la letra “Now, the boys want a taste of this strawberry shortcake, That’s my bad, that’s my bad, No one taught them not to grab” explicando sarcásticamente que es su culpa que los chicos quieran probar su tarta, nadie les enseñó a no coger un pedazo. Más adelante dice “Instead of making me feel bad for the body I got, Just teach him to keep it in his pants and tell him to stop” (en lugar de hacerme sentir mal por el cuerpo que tengo, enséñale a él a mantenerlo en sus pantalones y dile que pare).

Letras como esta demuestran que Melanie sí era capaz de desarrollar aun más la historia de Cry Baby, ya que está mandando unos mensajes mas fuertes y maduros que en su anterior trabajo. Además, yo seré el primero en escuchar Drama Club un montón de veces cada vez que quiera desahogarme de la fauna de Twitter, sin tener por qué acordarme de la película. La crítica social no para ahí. En una de las primeras escenas en el colegio, se vive un momento de tensión cuando un alumno negro se niega a levantarse durante una reverencia al himno nacional de Estados Unidos que suena desde los altavoces. Al terminar,  el chico se burla de la frase “justice for all” diciendo que es una mentira. Automáticamente la profesora le castiga. Nada mal para una artista tan joven lanzar una crítica tan directa contra ni más ni menos que el himno nacional. En Detention, uno de los últimos cortes, Melanie canta “The teachers don’t care ‘bout me, Fuck how I feel as long as I make money, They let them do whatever they want to me” mientras la vemos bailar en su imaginación estando atada y drogada en el aula de castigo. Me pregunto si con ‘los profesores’ se está refiriendo a la sociedad en sí, que no se preocupa por las emociones sino por el dinero, o si estará criticando finamente la industria musical o su discográfica, que estaría aprovechándose de ella como “carne picada” para hacer dinero. En una entrevista reciente habló positivamente del apoyo de Atlantic a su proyecto, así que seguramente sea lo primero.

Terminando ya con el análisis de canciones concretas, quiero mencionar Lunchbox Friends, canción en el que se marca un Fuck Fake Friends, en la que suelta frases comma “Wanna be my best friend then judge me, If I smoke a little weed, Makes no fucking sense to me” y sigue con “The hassle, the fighting, they all want a bite of me, Photos, more photos, Make gossip about hoes that they don’t know, Oh, they talk shit though”. Estas estrofas me hacen pensar en si tal vez haya algo de referencia al drama que tuvo la cantante hace un tiempo al enfrentar rumores de haber violado a una de sus amigas. Tal vez no solo se refiera a sus amigos sino a sus fans, entre los que quizá haya habido polémica por su consumo de hierva. Si sois fans de Melanie, ¿qué opináis de esto?

Termino ya diciendo que la película en sí es entretenida, aunque algunas de las escenas en las que escuchamos las canciones de Melanie puedan resultar algo repetitivas al estar rodadas en escenarios parecidos, siempre hay coreografías y teatralidad para salvarlas. Las canciones tienen ciertos efectos sonoros que conjugan muy bien en la película, y la sonoridad en general del disco es sin duda distinta de la del anterior. Encuentro las instrumentales algo más vacías, con kicks que nos vienen sonando de la música urbana de estos últimos años. Tenemos percusiones más secas, creo que hay más espacio para la voz de Melanie y los sonidos de juguetes infantiles se han dejado de lado por otros quizá mas neutrales pero que coinciden con elementos visuales que se ven en la película, como tizas de pizarra, toses de enfermo como las de Nurse’s Office o el claxon del autobús en Wheels on the Bus.

 

Podemos deducir, en resumen, que Melanie ha logrado evolucionar su producto en lugar de quedarse totalmente estancada, aunque desde luego que a quién no le gustó el concepto de Cry Baby, difícilmente le gustará esta nueva era. La decisión de hacer una película tiene lógica, ya que si bien los visuals vienen siendo una parte imprescindible de la música en la última década, para Melanie lo eran aun más. El montón de visitas acumuladas en los videoclips de su primer trabajo premiaban sin duda esa estética especialmente bien cuidada, cuya evolución no podía ya ser otra que atreverse con un cortometraje o, directamente, con un largo. Sonoramente sí que nos encontramos algo más cerca del punto de partida, con canciones que son mitad banda sonora mitad canción pop, que siguen usando efectos de sonido muy concretos para crear el aura del disco.

Y a vosotros, ¿os ha gustado?

 

El film completo se puede ver aquí:

 

micro intensidades

Reflexiones sobre la adicción al móvil 

>📱👀😥

Incapaz de desconectar, entre pantallas no hay donde mirar. El brillo se confunde con la realidad, necesidad constante de estar siempre distraído, los aparatos crean sonidos y la mente solo hace ruido. Escuchar cualquier voz menos la de uno mismo, colores artificiales eclipsan toda la ciudad. El sol rozando la retina provoca ansiedad. Qué será lo que uno busca tanto en internet, si son solo gente con otros dioses que temer. Qué será lo que la gente busca tanto en la red, manuales para hacer pero nunca para ser. De nada sirve hacer si no sabes para qué, aunque hay quien prefiere vivir sin saber.

 

El verde

>🌲💚

Rodeados por hamburguesas y brillos, fuertes sonidos. Sé de alguien al que no le gusta ese estilo. Parece que así todo es más bonito, y así nos gusta el verde; verde en pancartas. El verde que pedimos, verde ensalada. No saben que el mundo no siempre brilla. Yo conozco el verde real, es el verde olivo. Verde gris, verde tenue, que pasa desapercibido para los pájaros que vuelan lejos de sus nidos.

 

Septiembre

>🔮🌎

Con tanto calor que hizo este verano, no esperaba tener frío en septiembre, tan temprano. Viviendo pocos años, uno no conoce los patrones de la Tierra, tal vez sea verdad eso de que está revuelta. El biorritmo yo por dentro, sí que lo tengo a la inversa. De día siempre soñoliento, de noche con la mente alerta, densa. Creo que conozco los motivos, de este molesto desequilibrio. No obstante me siento impotente, ante este involuntario suicidio circadiano. Llamado suicidio porque soy yo el que recibe los estímulos, les acepto en mi cama, que penetren mi mente como íncubos. Descrito involuntario porque la propia mente es la que exige el tumulto, como un mecanismo de defensa ante amenazas del futuro, planta un escudo. Sin entender ella que así acaba cayendo en el embudo.

A algunas personas se les da mejor vivir que a otras, no por inteligencia, sino por saber vivir ahora. En el ahora, el único momento en el que se puede estar, y que cuando estás vives de sobra.

letras sin música

No te de pena // Self-made millionaire // Please hate me

 

No te de pena 😢

No te de pena de nosotros

si to’ se va a la mierda

si se acaba la Tierra

porque todo valió la pena

risa y llanto, euforia en vena

de nosotros no tengas pena

porque llevamos la delantera

somos más fuertes de lo que esperas

*

triunfo y fracaso, amor y rechazo

algunos tienen los dos, otros más de uno

mejor eso a no tener ninguno

*

no te de pena de verme sad

al final siempre estoy más bien que mal

no te de pena, de verme malamente

como Rosalía, lo llevo adecuadamente

*

ocúpate de tus asuntos puto

mi miseria la conozco yo y punto

no necesito compasión en absoluto

aunque mueran sueños no me verás de luto

no eres el más indicao’ para hablar mucho

el día que menos lo esperes te doy un susto

 

Self-made millionaire 🤑

Bitch I am so proud of myself

like a self-made millionaire

high standards define myself

do the best till I run out of air

*

I don’t run a company

but I got the best company

my friends are not rich

but we play good bitch

we have swag us each

we don’t need cosmetics

we got good genetics

*

they pretty cause them money

we’re pretty cause we’re honey

got a sweet ass boy its yummy

*

got them like Dua Lipa making rules

got us like Charli breaking the rules

*

hey I like your money

do they like it too?

is that the only thing they like bout’ you?

we flex like forbes is going to write bout’ us

people like to think they came out the dust

give em’ hope they are not gonna last

 

Please hate me 😈

cmon boy just gimme a dislike

all that hate just gives me life

you are not gonna tell me what is right

it’s a different state, state of mind

*

I don’t like people without opinions

I don’t like people without fire

inside them that makes them fighters

*

no me gusta la gente sin opinión

sin sangre en las venas o sin pasión

personas estándar hay un millón

yo tengo un arma, tengo munición

disparo caliente con esta canción

la mixtape se prende comienza la ignición

*

dame el dislike o la bendición

sé un hater o un seguidor

juego a la play, hago una misión

saco temas como La Vendición

aquí solo hay bandos no hay coalición

yo digo lo que quiero no estoy en prisión

perreo y libertad es mi condición

*

si con amor me besas y te vas

y con odio enfrentas y me das

prefiero el odio, prefiero pelea

te haré enfadar si así te quedas

sexo duro aunque duela

*

me pone cachondo tu dislike

he ido contracorriente ma whole life

no estoy tratando de hacerme el diferente

hay muchos como yo, que han sufrido suficiente

 

 

 

Hostelería y ansiedad

Desde que trabajé por primera vez hace tres años, durante el verano de 2016, he tenido tres empleos principales, (los siguientes dos durante los siguientes dos veranos), y todos ellos han sido de camarero. A día de hoy me encuentro en el tercero de estos empleos, apunto de acabarlo ya que termina el verano.

El hecho de que obtuviese ese primer trabajo como camarero se debe únicamente a un contacto familiar que digamos, me ayudó a entrar en aquella empresa, si bien los dos veranos posteriores encontré trabajo por mis propios medios. Que consiguiera acabar ese verano de 2016 habiendo sido capaz de aprender (con relativo éxito) el oficio de camarero y no haber muerto en el intento es una de las cosas de las que más orgulloso estoy, y sigo estando orgulloso de haber sido capaz de continuar trabajando de ello (a falta de otra cosa y siempre de forma temporal).

La cuestión es que, a día de hoy, sé con rotundidad que yo he sufrido ansiedad durante bastante tiempo de mi adolescencia, causada por varios motivos (ya sabrán ustedes lo difícil que puede llegar a ser esta etapa de la vida y los miles de factores en juego). Nunca me la han diagnosticado y, de padecerla, creo haberla sufrido de forma mucho más leve que otros amigos cercanos que han llegado a hacer uso de psicólogos. Creo más bien que, no tanto por sufrirla en menor medida sino por haber sido capaz de lidiar con ella, a día de hoy puedo decir que estoy dejándola atrás casi por completo. El haber trabajado en hostelería durante tres ocasiones ha jugado un papel fundamental en el proceso y en este artículo voy a explicaros por qué, ya que creo que puede servir de ayuda a otros.

***

<<(La introversión) deja de ser una característica de tu personalidad para pasar a ser un problema cuando te supone un obstáculo en la vida diaria>>

Mi ansiedad consistía sobretodo en un miedo social, debido a ciertos rechazos que sufrí en su día, como a muchos otros les ha pasado. Estar rodeado de gran cantidad de gente, como en discotecas y fiestas, no me hacía sentirme demasiado seguro. Siempre preferí salir con grupos pequeños de amigos antes de grupos mayores de cuatro o cinco personas, especialmente si no los conocía de antemano. Si bien gustos como estos pueden ser perfectamente propios de una persona introvertida, que son simples formas de personalidad, creo que deja de ser una característica de tu personalidad para pasar a ser un problema cuando te supone un obstáculo en la vida diaria. Trabas como tener miedo continuo a no encajar en nuevos grupos de gente, ser consciente o inconscientemente dependiente de la aprobación de otros, o privarte de realizar ciertas actividades por ti mismo o ir a ciertos sitios solo por miedo.

Yo tenía muy claro que no quería llegar a la etapa adulta con estos lastres, y además me daba una tremenda rabia pensar que tendría que convivir con estas barreras por culpa de factores externos que no merecían tener tanto peso en mi desarrollo como persona (aka bullys de instituto). Esto me hizo decidirme por plantarle cara a esta versión de mí mismo que yo sabía, no era la real. Así comenzó un camino que me llevó desde los 16 años aproximadamente, hasta hoy, con 20 años y a un año de acabar la universidad. Los dos años de bachillerato fueron igual o más decisivos en esta lucha que mis trabajos en hostelería, pero aun así por las peculiaridades que estos últimos presentan, se merecen una observación especial. Así pues, os cuento:

Aquel verano de 2016, entré a formar parte de un equipo de gente joven en una taberna en Torremolinos, establecimiento que hoy ya no está, imagino que por poco volumen de venta. La empresa que la llevaba era una cadena, no diré el nombre.

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Llegué el primer día todo temeroso, pensando que no solo tenía que aprender a establecer una relación profesional con gente que no conocía, sino que como camarero, iba a tener que relacionarme con los cientos de personas que pasaran por allí cada día, aunque fuera meramente para preguntarles qué iban a tomar. Para mí, esto significaba una sobreexposición enorme, que desde luego no combinaba demasiado bien con mi carácter introvertido. A esto había que sumarle otros miedos como el de no saber llevar la bandeja, hablar en inglés, y bueno, no saber absolutamente nada, de hecho.

Lo que ocurrió fue que, comencé a crearme a mí mismo una máscara que, con el paso del tiempo ha ido creciendo y a día de hoy es el motivo por el que me considero un introvertido extrovertido. Para ser capaz de aguantar en el trabajo, vi necesario fingir ser extrovertido con los clientes para que la situación no me comiera vivo, y es que la realidad es: si no los tienes bien puestos y, sobretodo no tienes buena autoestima, en un trabajo como el de la hostelería, la gente TE COME. Esto es aplicable al final a muchos otros sectores y otras facetas de la vida, por ello estoy tan contento de haber pasado por esta “vacuna” podría decirse, porque no solo me ha sido útil para desenvolverme como camarero sino para la vida, en general. Esto de la máscara puede llegar a sonar a ser básicamente un falso, y esto es cierto a medias. Como camarero, siempre tienes que ser falso ya que, a no ser que realmente te guste relacionarte con extraños, nunca te apetece poner buena cara y mucho menos aguantar las idioteces de los clientes.

Pero a la hora de trasladar esto al resto de mi vida, y llegar a ser introvertido extrovertido, me he dado cuenta de que de hecho, ser así encaja con mi personalidad real. Antes de empezar a esconderme en mí mismo durante la adolescencia, yo no padecía de timidez, o al menos una timidez anormal. Me di cuenta de que estaba sanando, reencontrándome. Que sí, que la gente seguía sin gustarme, pero no era lo mismo, dejaba de ser un mecanismo de autodefensa sino una faceta de mi personalidad plenamente desarrollada. Me gustaba ser así.

He de decir que ser camarero me costaba, y me sigue costando, por muchos más factores aparte de la timidez no relacionados, como la necesidad de ir a mil por hora todo el rato cuando yo soy una persona muy tranquila, el constante ruido y griterío de las multitudes, al tratarse de un sitio de cerveceo, el desafío físico que significaba (yo tenía 0 músculo por aquel entonces) y mi falta de reflejos físicos (que soy un poco torpe, vaya).

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Así me imaginaba en bucle todas las noches al intentar dormir, tirándolo todo y causando desastres 24/7

No me esfuerzo en cambiar estas cualidades personales mías porque son eso, cualidades, no son nada negativo ni positivo, si bien sigue gustándome aprender a funcionar bajo estos ambientes tan distintos al mío ya que creo que tiene mucho que aportarme. Al final, de lo que estoy hablando es del famoso tema “salir de la zona de confort”. Me resulta gracioso ya que desde hace mucho vengo leyendo y escuchando en redes sociales mucho odio hacia este concepto, y no me extraña, ya que al final cada uno debe hacer lo que quiera, y no lo que una frase pintada en una taza le diga. Lo cierto es que en mi caso concreto, salir de mi zona de confort me ha ayudado siempre, ya que querer aprender a vivir situaciones difíciles forma parte de mis gustos (¿será que soy un poco masoquista?. Pienso que es algo que ayudaría a más gente de la que podríais pensar, pero como acabo de decir, que cada uno haga lo que quiera y lo que le funcione.

Durante esos dos meses y medio de trabajo, expandí mis límites y me di cuenta de lo mucho que era capaz de hacer. Era una sensación agradable, desde luego. Además, ¡estaba haciendo mi propio dinero por primera vez¡

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Lo malo era que, mientras luchaba contra mi ansiedad preexistente al relacionarme con mis compañeros de trabajo (por lo emocionalmente duro que es para alguien con ansiedad y encima awkward como yo establecer un vínculo con una persona desconocida y abrirte y tener confianza) tenía que hacerle frente a un mayor grado de ansiedad sin precedentes causado por las masas ingentes de personas acudiendo a por su caña de Cruzcampo y su jamoncito y por el estrés y presión que conlleva trabajar en hostelería, donde te exigen ser Flash, y pagándote poco. Al final todo fue superándose poco a poco, a expensas de mí convirtiéndome un poco en una cold bitch.

<<me sentí cómodo construyéndome a mí mismo una nueva forma de ser, más acorde a lo que en parte ya soy y a lo que me gustaría ser. Una puta diva.>>

He hablado mucho de introversión y extroversión, pero otra pieza clave es la AUTOESTIMA. Para trabajar en hostelería, en mi opinión, necesitas mucha autoestima por la misma razón de antes, para que la gente no te coma. Lo que ocurre es que uno comete errores, cientos. Te equivocas de mesa, comandas lo que no es, se te olvidan las cosas, confundes platos, fallos con la cuenta… Pueden pasar millones de cosas. A mí me pasaba que por las noches me rayaba pensando en todos los pequeños errores que había cometido a lo largo del día, hasta llegar a no poder dormir, castigándome a mí mismo de forma desmesurada. Una baja autoestima unida en pack con ansiedad, hace que cada fallo que cometas caiga como una lápida sobre ti, y no puedes dejar que esto pase. Un ejercicio mental que tenía que hacer, era relativizar todo constantemente (cosa que yo personalmente hacía apoyándome en pensamientos nihilistas), y recordarte a ti mismo el valor que tienes. Yo dejaba de ver a los clientes como dioses de algún tipo que “siempre tienen la razón”, como las empresas usualmente te exigen pensar, sino como lo que son, gente normal que, en muchas ocasiones, es directamente estúpida. Y es que esto es así, trabajando en hostelería te das cuenta de la poca empatía de la gente y de las ganas de tocar los cojones del personal. Pues que les den, pensaba yo. Con el tiempo, mi autoestima subía, ya no por estos ejercicios mentales que me ayudaban más a controlar la ansiedad, sino por observarme a mí mismo siendo capaz de resolverme en las situaciones, cada día un poco mejor. Al final, me sentí cómodo construyéndome a mí mismo una nueva forma de ser, más acorde a lo que en parte ya soy y a lo que me gustaría ser. Una puta diva. Period.

Digamos que mi personaje de camarero acabó por ser una mezcla entre la del pelo oscuro de Dos chicas sin blanca y el cliché de la persona que finge pasar de todo, pero no porque le de todo igual, sino porque es la única forma de salir del paso sin que la gente llegue a hacerte daño.

<<Un ejercicio mental que tenía que hacer, era relativizar todo constantemente (cosa que yo personalmente hacía apoyándome en pensamientos nihilistas)>>

Pero en cuanto al trato con los clientes, hay que recordar que no todas las experiencias son malas. También hay gente agradable con la que puede surgir una conversación de forma espontánea, clientes habituales que acaban siendo simpáticas compañías. En parte por la alegría que le da a uno encontrarse a gente así, y en parte por la obligación como camarero de ser todo lo amable posible, acabé acostumbrándome a hablar con gente desconocida, cada vez con menor preocupación por lo que pudieran pensar de mí. Esto, unido a ver cómo pude llevarme perfectamente con mis compañeros de trabajo, me redujo los miedos que tenía entonces por empezar un nuevo año en Madrid, año en el que me cambié de campus e iba a estar obligado por tanto a hacer nuevos amigos.

Resumiendo, que en la vida, al menos de la forma en que yo la veo, hay que superar las barreras mentales que nos auto imponemos (aunque pensemos que nos son impuestas) y a la ansiedad, siendo un mal tan común hoy en día, hay que hacerle frente. En un futuro post intentaré hablar de mi experiencia como camarero ya no en relación a la ansiedad sino más en general.

 

diagnóstico: conscious inertia

key words: hyperconsciousness / hopeless paralysis / conscious inertia

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Me encontraba esta media noche viendo un vídeo en YouTube de un canal que me encanta, Wisecrack, cuando me sorprendí al escuchar ciertas palabras de un libro que Jared citaba. Este canal de youtube habla de la filosofía o psicología detrás de determinados movimientos sociales, virales de internet o series y películas, y en este vídeo hablaban sobre la sonada quedada para entrar en el Área 51 de la que se ha enterado todo internet. El caso es que para ilustrar sus ideas sobre el subconsciente colectivo de las generaciones Z y milenial que podría explicar este nuevo viral, Jared hablaba sobre The Underground Man, el protagonista de un libro de Dostoyevski: Memorias del subsuelo.

Jared establecía una relación entre la actitud de este personaje del famoso escritor ruso con las emociones, pensamientos y folclore de los jóvenes que, además de querer ir a invadir el Área 51 aunque mueran por el camino, comparten memes depresivos en redes sociales, otro tema del que habla el vídeo. El caso es que al escuchar estas citas del libro de Dostoyevski (que por supuesto no había leído), no pude evitar sentirme terriblemente identificado. Algo que me encanta de Wisecrack y otros canales sobre psicología famosos en YouTube es que consiguen explicar con palabras sentimientos a los que, sobretodo, las nuevas generaciones hacemos frente y que no sabemos explicar.

Son tres los conceptos clave de los que habla Jared, tres síntomas que padece The Underground Man. Hyperconsciousness (hiperconsciencia), hopeless paralysis (parálisis del desesperanzado) y conscious inertia (inercia de la consciencia, o algo así, no sé cómo se traduciría). De estas tres, la parálisis del desesperanzado puede que sea más atribuible a los jóvenes de ahora que al personaje del libro, (como no lo he leído no sabría decir). Estos tres términos me intrigaron muchísimo, tanto como para animarme a escribir este post sobre ello. Como digo, no voy a hablar del libro de Dostoyevski, sino de las reflexiones que algunas de sus frases han despertado en mí.

Con hiperconsciencia, Jared hablaba del hecho de ser tremendamente consciente de la realidad y de lo compleja que puede llegar a ser la realización de estar vivo, tanto que puede llegar a suponer un problema, como era el caso del protagonista de la novela de la que hablábamos. Esta condición, que en el libro se atribuye como prueba de inteligencia, o directamente provocada por esta, puede ser en realidad un obstáculo que, por decirlo de forma clara, nos acabe rallando la cabeza sobremanera. Jared ponía esta cita en pantalla:

“It was not only that I could not become spiteful, I did not know how to become anything; neither spiteful nor kind, neither a rascal nor an honest man, neither a hero nor an insect. Now, I am living out my life in my corner, taunting myself with the spiteful and useless consolation that an intelligent man cannot become anything seriously, and it is only the fool who becomes anything.” – Dostoyevski

Podría traducirse como: “No solo era que no pudiera convertirme en malvado, no sabía cómo convertirme en nada; ni malvado ni amable, ni un bribón ni un hombre honesto, ni un héroe ni un insecto. Ahora, estoy viviendo mi vida en mi esquina, burlándome de mí mismo con el consuelo rencoroso e inútil de que una persona inteligente no puede convertirse en nada seriamente, y es únicamente el tonto el que se convierte en algo.”

Lo que el autor insinúa, desde la perspectiva de Jared, es que esta hiperconsciencia lleva a la inercia, a la no acción, ya que ninguna acción es lo suficientemente justificable en realidad 🧐 (?), (no sé cómo explicarlo realmente). El caso es que este estado mental, supuestamente derivado de la inteligencia, termina llevando a la inacción, a la pasividad o el estatismo. Curioso, ¿no?

Jared relacionaba esto con las nuevas generaciones definiendo lo que él entiende por parálisis del desesperanzado. Según los medios, los millenials, y en gran parte, la generación Z sufren algo parecido a una crisis de desesperanza y desazón por el futuro debido a lo difícil que nos lo está poniendo la globalización (paso a incluirme a mí mismo en el asunto como generación Z que soy). Este descontento, bajo este supuesto, nos puede llevar a la inacción al terminar por pensar que todo está perdido; que el esfuerzo no merece la pena ya que nada está garantizado en el nuevo mundo en el que vivimos. La ansiedad como nueva gran epidemia de nuestra generación y los trastornos psicológicos derivados de la hiperconectividad antinatural, o artificial, según la perspectiva del lector, a la que nos vemos sometidos juegan un gran papel en esto. En definitiva, estamos sobreexpuestos al mundo, y puede que en la actualidad esta hiperconsciencia no venga tanto de un coeficiente intelectual alto sino también de la presencia de internet y las redes sociales.

“intelligence = hyper-consciousness. Since hyper-consciousness = inertia, any intelligent man is stuck the way he is.” – Dostoyevski

“inteligencia = hiperconsciencia. Si la hiperconsciencia es igual a inercia, cualquier hombre inteligente está atrapado en la forma en la que es.”

Otra cosa es que estemos de acuerdo en que esta hiperconsciencia es realmente una característica de personas inteligentes. No entraré tanto en esto pero sí diré que más que el hecho de ser hiperconsciente o no, que no creo que sea una condición que se le pueda diagnosticar a uno como si de un resfriado se tratase, habría que discutir cómo responde una persona ante esta sensación. Llevando de nuevo este término a nuestra sociedad, tendríamos que discutir si, en todo caso, es normal que siendo conscientes de que estamos quedando atrapados en un torbellino de negatividad e inactividad, no hagamos nada por intentar escapar del bucle. Es decir, tomar una dirección o un camino y tener fe en él, recuperar la esperanza, aunque sea de forma ficticia, una fe útil en la medida en que nos ayude a levantarnos cada mañana y perseguir un objetivo. Ya que al final eso de “perseguir tus sueños”, suena cada vez más cursi y ridículo conforme uno va creciendo, pero eso no quita que realmente las personas necesiten un objetivo, que da igual llamarlo meta o sueño, para seguir viviendo, ya que de lo contrario pueden caer en la apatía o simplemente en la inercia de los factores ambientales de su alrededor.

Si estas palabras del escritor ruso me llegaban fuerte a la patata es porque me sentí identificado con esta inercia, esta trampa de la que hablaba Jared en el video, en la que puede que más de uno hayamos caído. Engullidos por las infinitas ventanas al mundo a las que estamos expuestos, por las millones de posibilidades a nuestro alrededor, de las que somos conscientes a través de las redes y a través de nuestra sociedad globalizada que, según la opinión política del lector, ha ayudado a incrementar las posibilidades de futuro de las personas de a pie en cuanto a estudios o formas de vida. Una indecisión letal, crónica, derivada de una falta de motivación por perseguir un objetivo en concreto y no otro. Este es, al menos, un sentimiento que llevo conmigo desde hace bastante tiempo. No sé hasta qué punto esto de lo que hablo será comparable con el sentimiento del que el autor ruso habla en su libro, pero desde luego encapsula de maravilla en las citas que añado en este post las secuelas de una persona afectada o abrumada por la realidad y las posibilidades que le da a uno la vida.

“I invented adventures for myself and made up a life, so as at least to live in some way. […] I tried hard to be in love. I suffered, too, gentlemen, I assure you. In the depth of my heart there was no faith in my suffering, only a faint stir of mockery […], and it was all from ennui, […]; inertia overcame me.”

“Me inventé aventuras para mí mismo y me inventé una vida, para al menos vivir de alguna manera. […] Intenté duramente estar enamorado. Sufrí, también, señores, se lo aseguro. En el fondo de mi corazón no había fe en mi sufrimiento, solo un leve revuelo de burla […], y fue todo desde el aburrimiento, […]; la inercia me superó.”

Lo que extraigo personalmente de esta frase, llevándomela del todo a mi propia vida, es, la expresión de autocrearse una vida únicamente porque de alguna manera hay que vivir, algo hay que hacer. Es como si, para el personaje, el proyecto de vida que va construyendo a lo largo de sus días es simplemente un plan ficticio, como la historia misma de una novela, y su comportamiento respecto al mundo termina siendo el que él ha decidido darse como si estuviera creando un personaje, sin llegar a sentirse del todo identificado con la imagen de sí mismo que se construye, pero debe, digamos, ser de alguna manera porque es necesario a la hora de presentarse al mundo. Esto conlleva a una interminable frustración al no sentirse nunca identificado con ninguna de las variables que elija. O esto o ser neutro, simplemente moldeado por las circunstancias de nuestro alrededor, prisioneros de la inercia, sin ser capaces de construir una versión sólida de nosotros mismos ya que como decía Jared, la hiperconsciencia nos llevaría a, por ejemplo, no poder ser de un bando u otro en una disputa, ya que tendríamos la capacidad de entender ambas posturas. Esta tendencia a ser neutros, que podría camuflarse de apatía, es la que nos dificultaría tomar un bando en nuestra propia vida, comprometerse con un plan de futuro, aunque actualmente la idea de plan de futuro sí que sea del todo absurda.

Muchas veces pienso en lo bueno que sería tener unos años más de vida, no tener un tiempo tan limitado, para poder probar todos los caminos que quisiéramos, todas las ideologias y todos los modos de vida, desde los humildes cultivadores de arroz allá en China, hasta los hijos ricos de la élite de Sillicon Valley en universidades de lujo, pero la cosa no funciona así. El ser consciente de que ser tú es inevitable y lo será hasta que mueras, que tu persona es intercambiable, puede resultar desde luego inquietante. Pensar que nunca podrás ser otra persona ni deshacer acciones anteriores, acciones basadas en decisiones probablemente tomadas por una versión pasada de ti mismo con la que ya no te sientes identificado.

“When a man is conscious, the argument goes, he realizes that no act can be truly justified. Therefore, consciousness leads to inertia. But take a closer look at the Underground Man’s first claim: no actions can be truly justified. Consciousness makes us doubt what we do. If a man acts, it must be because he isn’t conscious.”

“Cuando un hombre es consciente, dice el argumento, se da cuenta de que ningún acto puede ser verdaderamente justificado. Por lo tanto, la consciencia lleva a la inercia. Pero mira más de cerca el primer reclamo de The Underground Man: ningunas acciones pueden ser verdaderamente justificadas. La consciencia nos hace dudar de lo que hacemos. Si un hombre actúa, debe ser porque no es consciente.”

Nihilismo en estado puro 💀

Me leeré el libro para averiguar qué hay realmente detrás de todo esto, pero mi forma de entender ese pensamiento respecto a los actos, es que es difícil encontrar motivos sólidos por los que embarcarse en una tarea o proyecto. Cuando crees que al final del día nada deja de ser absurdo, que el mundo seguirá siendo el mismo por mucho que te esfuerces, y que la cantidad de variables que escapan a tu control y aun así afectan a tu futuro de forma decisiva es invencible.

“Oh, gentlemen, do you know, perhaps I consider myself an intelligent man, only because all my life I have been able neither to begin nor to finish anything.”

“Oh, caballeros, saben, quizás me considero a mí mismo un hombre inteligente, solo porque en toda mi vida no he sido capaz ni de empezar ni de terminar nada.”

De nuevo, vemos cómo el personaje que construyó Dostoyevski parece ser realmente, mediocre, denotando esto por su continua adoración a su supuesta inteligencia. No voy a hablar más del personaje de la novela porque no habiéndomela leído, serán desacertados mis juicios sobre este, pero la visión del mundo que reluce de sus palabras puede ser fácilmente comparada con la de los jóvenes de hoy, jóvenes incapaces de encontrar la suficiente fuerza de voluntad para comprometerse de corazón con sus deseos y metas, miedosos de no recibir nada a cambio o simplemente arrastrados por una corriente nihilista.

“Granted I am a babbler, a harmless vexatious babbler, like all of us. But what is to be done if the direct and sole vocation of every intelligent man is babble, that is, the intentional pouring of water through a sieve?”

“Aseguro que soy un charlatán, un vejatorio e inofensivo charlatán, como todos nosotros. ¿Pero qué se puede hacer si la directa y sola vocación de todo hombre inteligente es farfullar, siendo esto, el vertido intencional de agua a través de un tamiz?”

Como conclusión diré que el sentirme identificado con estas frases debe ser más malo que bueno, pero de seguro que no soy el único que puede llegar a entender esto y por ello escribo este post. La pasividad excusada en la injusticia o en lo absurdo del mundo o en la presunta inutilidad de las acciones, como la de estudiar una carrera universitaria, aprender a tocar un instrumento, o comenzar a trabajar para intentar en algún momento lograr la independencia económica, por lejos que parezca la meta, no debería permitirse. Al menos, debemos ser capaces de autodiagnosticar cuándo estamos pasando por una situación así, y poner remedio. Corremos el riesgo de convertirnos en ese viejo charlatán que no tiene otro argumento mas que declararse víctima de su propia inteligencia. No es cierto eso de que solo los tontos triunfan. Tal vez sea solo que a los tontos, ya sea por falta de imaginación o menor caudal de pensamientos, se les ocurren menos excusas.

Represión sexual y obsesión hetero

¡Buenas! Ciertos dramas personales por los que he pasado últimamente (el drama me persigue haga lo que haga) me han hecho plantearme algunas cuestiones relacionadas con el sexo, el porno y la expresión pública de nuestras emociones y nuestra sexualidad.

Me pregunté si acaso las personas homosexuales desarrollamos algún tipo de miedo o complejo a la hora de expresar nuestra sexualidad con palabras, o quizá vivimos una falta de ello. No hablo de salir del armario o de aceptar o dar a conocer públicamente tu orientación sexual, sino de hablar de sexo, de preferencias, de chicos que te gustan en el caso de que seas un varón gay o de qué prototipo de chica te atrae si eres lesbiana (o de quién sea en el caso de los transexuales). Básicamente, me di cuenta de que es menos normal que nosotros podamos participar en esas charlas que se tendrían entre grupos de amigos heterosexuales en las que hablan de compañeras de clase con “buen culo”, o de su vecina Rita la que tiene las tetas grandes, -yo que sé-. Lo mismo con las chicas heterosexuales, cuando hablan de los abdominales de Jorge o de que si corre el rumor de que Claudia tuvo sexo con él y dijo que la tenía grande. Estas charlas entre amigos, totalmente normales, son algo más difíciles para las personas gays, ya que para poder mantener una charla así debes cumplir uno de estos requisitos: 1. Que estés fuera del armario y tengas al mismo tiempo la suerte de tener un grupo de amigos que te aceptan y son abiertos a tener estas charlas aunque no compartan tu sexualidad, o 2. Que tengas un grupo de amigos gays con los que poder hablar de esto.

Cumplir estos requisitos es algo difícil cuando eres un adolescente de instituto (aunque ahora está Internet, y puedes tener conversaciones así con gente de otras partes, o directamente encontrar a otros como tú en tu ciudad). Igualmente, considero que sigue siendo difícil, y más aun si creces en una familia tradicional en la que hablar abiertamente de tu sexualidad está prohibido; es un tabú.

Que este tema sea un tabú durante demasiado tiempo puede traer consecuencias. No soy psicólogo, pero sospecho que el hecho de que un chico gay no pueda decir en alto algo como me encantan los brazos de Carlos, empieza a pesar con el tiempo, mientras ves cómo el resto puede decir lo mismo sin ninguna repercusión. ¿Creéis que puede considerarse esto como un tipo de represión sexual, o que no llega a tanto? Personalmente, creo que tal vez calificarlo como represión sexual sea demasiado dramático, pero sí que estoy convencido de que es algo que causa insatisfacción e impotencia. No hay nada más natural que el deseo sexual y el no poder expresarlo en alto al igual que otros te acaba carcomiendo por dentro y puede acabar explotando algún día. Si además eres como yo y te gusta hablar de todo, eres abierto y odias callarte cosas, es algo que te sin duda te habrá afectado, aunque tal vez de forma inconsciente.

Mientras pensaba sobre todo esto, no pude evitar acordarme de recientes dramas en la comunidad estadounidense de YouTube, como el del maquillador James Charles y otros no tan recientes como el que concierne a Jeffree Star. Dramas que envuelven, entre otras cosas, a conductas un tanto dudosas de estos personajes respecto a hombres heterosexuales. En el caso de James Charles, Tati decía en el vídeo en el que le expuso que James había intentado presionar a un chico heterosexual para que tuviera sexo con él.

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“Me gustan los HOMBRES heteros, no los chicos gays nene, no seas imbécil”

No quiero en ningún caso blanquear o restarle gravedad al suceso, que es deleznable, pero sí que me pregunté a mí mismo si James y Jeffree no estarían de alguna manera cayendo en la inercia de antiguos traumas, como el de ser marginados o maltratados por otros chicos en la escuela. Claro que posiblemente la única razón sea que son imbéciles. 

“He tenido a tantos chicos heteros desnudos que creo que merezco un premio de reconocimiento”

Tweets como los publicados por Jeffree Star muestran una auténtica idolatración e idealización de los hombres heterosexuales como trofeo para un hombre gay. También os recomiendo ver este hilo de Twitter aporta un vídeo de Jeffree “abusando” de un chico hetero y afirma que la conducta de Jeffree fue mucho peor de lo que se le está reprochando a James ahora. Todos deberíamos estar de acuerdo en que expresar nuestra sexualidad debería ser un derecho garantizado, pero casos como el de Jeffree en el que se preguntaba “cómo la tendría de grande Justin Bieber” siendo en el momento del tweet Jeffree mayor que Justin, parecen ser más complejos. ¿Deberían las personas gays coartarse un poco al hablar de atracción respecto a otra persona hetero? ¿O debería ser exactamente igual que si mostraran su atracción por una persona gay?

Por supuesto, hay mucho de broma y humor cuando se usan expresiones así entre chicos gays, como decir “voy tan guapo que voy a ligarme hasta a los heteros”. También hay que señalar que cuando un chico gay “busca” heteros, seguramente no se está refiriendo literalmente a un hombre hetero sino a aquellos gays que no han salido del armario.

Pero en el caso de James Charles y Jeffree Star parece que la cosa pasó de la raya, y si es cierto lo que se ha dicho sobre James e intentó manipular a un chico que estaba aun dudoso de su sexualidad, es como mínimo digno de un unfollow. Una persona dudosa de su condición debe experimentar con su sexualidad únicamente si quiere y cuando se sienta cómoda o cómodo con ello.

Me gustaría resaltar a continuación la importancia del concepto tabú, ya que al menos en mi caso, ocurre que cuando algo es tabú (y no solo sexo, sino tradiciones, ceremonias, religión, etc) se vuelve automáticamente más llamativo y te dan aun más ganas de cuestionarlo (o eso me ocurre a mí). Siempre me ha gustado cuestionar por qué no se puede hablar de ciertas cosas o por qué no se puede cuestionar la legitimidad de ciertas suposiciones o convenciones sociales, como son las tradiciones familiares o el ‘bien queda’ entre personas, que es otro concepto apasionante.

En relación con lo que hablábamos al principio de sentirte distanciado de tus amigos heterosexuales cuando surgen temas de conversación sobre atracción sexual, nace otro dilema que Vice trata en un artículo llamado Por qué los hombres gays suelen fantasear con hombres hetero (Why Gay Men Often Fetishize Straight Men). En este artículo se llega a la conclusión de que una de las mayores fantasías sexuales de los hombres gays es el tener sexo con un hombre hetero, a partir de algunos datos ofrecidos por la web para adultos PornhubEl artículo atribuye como posible razón psicológica que esta especie de fetiche o preferencia sexual sea un producto del rechazo y desconexión que muchos jóvenes sienten respecto al resto de hombres heterosexuales. Que esta incapacidad o dificultad para conectar y establecer una amistad igual que la que observamos de pequeños en los otros chicos desemboque en un quiste emocional. Esto también explicaría en parte por qué muchos hombres con perfiles en apps de ligue gay dicen buscar a chicos de apariencia masculina como pareja. Este artículo me pareció curiosísimo y me hizo pensar más aún en las consecuencias de estas represiones o separaciones del resto del mundo. Desconozco hasta qué punto estos datos de Pornhub sirven para hacer una generalización de todo el colectivo, y de si algo similar ocurrirá entre las mujeres lesbianas o en los bisexuales.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Puede ser cierto que algunos hombres homosexuales tiendan a idealizar el sexo con un hombre con características físicas más masculinas debido a algún tipo de rechazo durante la juventud?

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Foto de portada: Cosmopolitan, THEO WARGO / GETTY IMAGES