Crítica de la segunda temporada de Haters Back Off!

(Aviso de spoilers leves)

La serie de Netflix protagonizada por Colleen Ballinger estrenó hace unos días su segunda temporada, y comprobamos que sigue en su línea respecto a la primera.

En Haters Back Off! reina un extraño humor, inquietante. La serie es perturbadora, rocambolesca, bizarra y triste. Triste no refiriéndonos a que en sí sea mala, sino que literalmente, hay más posibilidades de llorar viéndola que de reír. Hay puntos sutiles que te podrán hacer sonreír en algún punto del episodio, pero la mala suerte que corren los personajes a lo largo de los ocho nuevos capítulos y la incordiante estupidez de Miranda y su tío Jim pueden llegar a estresarte más que distraerte por un rato. Y es que la serie es incómoda. Ya lo era en su primera temporada, donde pudimos ver cómo Miranda se dedicaba inconscientemente a hundir moral y físicamente a su familia. Pero es que en esta temporada Miranda llega a rezarle a Dios para que su madre siga enferma (tiene un problema de riñón que a nadie excepto a la hermana menor parece preocuparle), se pone a bailar en el hospital en el que su madre está ingresada cortando el paso a una embarazada e intenta venderle merchandising a la familia de un paciente en coma.

Es el colmo de la tragicomedia. Si bien Miranda nunca tiene malas intenciones y simplemente no se da cuenta de la repercusión que su actitud egoísta tiene en los demás, ver el intenso sufrimiento de su hermana por ser la incomprendida de la familia y los efectos devastadores en la salud de la madre que tienen sus despropósitos secundados por Jim te deja con ganas de darle una bofetada. A veces quieres pegarle una buena ostia y otras un abrazo, desde luego no te deja indiferente.

Pero es que la gilipollez integral de su tío Jim es de record guiness. Él es el supuesto hombre de familia después de que el padre de Miranda, que aparece por primera vez en esta temporada, abandonase a Bethany. Pero lo único que hace es destrozar la casa a martillazos y provocar un deshaucio. No da pie con bola. Alimenta la fantasía de Miranda e intenta ser el mejor mánager, entre los dos forman un ciclón que rompe psicológicamente a Bethany (que tiene problemas para imponerse y demasiada paciencia) y a la hermana pequeña, que también tiene una paciencia descomunal, y aun conformándose con tener un pequeño espacio de intimidad donde relajarse con la pintura, irremediablemente sus cuadros terminan rotos por culpa de las trastadas de Miranda. Si yo fuera la hermana de Miranda, no hubiera aguantado en esa casa. Ah, espera, ella tampoco (huyó con su padre, que resultó ser igual o peor que Miranda).

Hay muchas sitcoms que giran entorno a familias desestructuradas, el que escribe es buen amante de ese tradicional escenario en comedias de situación made in L.A, pero la que encontramos en Haters Back Off! es la peor que se ha visto en televisión. En realidad no, porque la serie solo la encontramos en Netflix, pero sigue siendo la familia más trágica que podamos ver en una serie de humor. Pero, ¿es esta una serie de humor? uno no para de repetírselo cada vez que ve a Miranda dejar por los suelos a su madre con su narcisismo. Por todo esto uno no puede evitar sentirse incómodo, porque cómo no se te van a revolver las tripas viendo a Bethany tumbada en la camilla del hospital a la espera de un trasplante de riñón mientras el tío Jim busca maneras de empeorar su salud para que no le den el alta rápido y tengan tiempo de robar uniformes hospitalarios y montar una pasarela en mitad de la sala de espera. Mientras este festival de muestras de desprecio hacia la madre estaba teniendo lugar, no pude evitar pensar en si tal vez Colleen estaba intentando plantear una metáfora de cómo se debe mantener el sentido del humor aunque estés pasando por los momentos más difíciles, o que intente innovar en la comedia llevándolo a un punto de desequilibrio nunca antes alcanzado. Esto no te exenta de sentir lástima por los que rodean a Miranda.

Si nos centramos en la estupidez de Miranda, aunque ya la damos por obvia porque el personaje es así y no va a cambiar, en ocasiones puede inducirte a la depresión, y es que yo no pude evitar acordarme de aquel chaval con síndrome de Dawn que vi en el super la semana pasada, o en esa chica con leve retraso que hablaba demasiado alto en el bus. La inconsciencia de Miranda es tal que, aunque transmite ternura en muchos momentos, te hace sentir lástima por ella. ¿Cómo no vas a sentir lástima por alguien que sin saberlo es el hazmereír de internet y de su barrio? (Barrio que por cierto carece de vida y está inmerso en un ambiente gris, como en mitad del limbo. No ayuda a crear una atmósfera amigable). Siempre es doloroso descubrir que se están riendo de ti en lugar de contigo.

En definitiva, la serie es un chute emocional tan grande que serás incapaz de ver más de dos capítulos por día antes de que llegue a ser frustrante.

Tal vez sea que me tomo la serie demasiado en serio, que me preocupo demasiado por la salud mental de los personajes, o que exagero demasiado el drama. Miranda, con sus expresiones faciales y voz chirriante, te hará reír de un momento a otro, pero, ¿a qué precio?

El final de temporada, al menos, no deja demasiado mal sabor de boca, (si obviamos que la familia ahora debe vivir en el desván porque les han embargado). Por ello yo tampoco quiero dejar con un mal regusto a los que leen esta crítica. Desde luego, es gracioso ver cómo el universo conspira para que Miranda salga ilesa de sus desventuras, y que al final, consiga provocar con su cabezonería un terremoto en Broadway. Para los fans será grato ver cómo van surgiendo los paralelismos entre la historia que nos cuenta la serie y la que ocurrió en realidad con el personaje de Ballinger, tarea en la que ayudarán Joey Graceffa y Frankie Grande. El último capítulo deja abierta la puerta a una tercera temporada con la aparición de Colleen Ballinger como personaje en la serie, creando gran expectación por ver cómo participará en el universo Sings.

Miranda a veces es too much, hay que tener paciencia con ella. Si la imitamos en cuanto a despreocupación por los traumas y serios trastornos mentales de los personajes, y copiamos un poco la desquiciada actitud pasiva y relajada de la madre, podremos llegar a reír con Haters Back Off!

 

5 de 10.

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