“The Good Place” REVIEW

 

Netflix quiere crear series únicas, extrañas, atrevidas. Ya dejaron claro que la continuación o permanencia de las mismas no les preocupaba, quieren probar más y más. Aunque tengan que cortar la producción de algunos proyectos con apenas dos temporadas, la famosa plataforma de streaming tiene como objetivo plantear nuevos formatos, nuevas ideas que no tienen que ser necesariamente del gusto de las grandes masas. Cuando te quitas de en medio estos filtros, pueden ocurrir grandes cosas.

The Good Place parece ser una de estas muchas semillitas que la compañía planta en su propio terreno para descubrir en qué se convierte, y definitivamente, esta sí que ha florecido.

La serie protagonizada por Kristen Bell y Ted Danson es una de las comedias más originales que podrás ver en el panorama actual. Empezó a emitirse en septiembre del año pasado y regresó hace poco con su segunda temporada. Mezclando el género sitcom con la fantasía más descabellada, la historia sigue a Eleanor Shellstrop (Kristen Bell), que después de morir en un ridículo accidente despierta en el mismísimo cielo. Se trata de un pequeño mundo maravilloso manejado por Michael (Ted Danson), cuya única misión es crear la perfecta versión del paraíso para sus habitantes, no sin la ayuda de una desternillante ayudante, Janet (que no es más que una Siri con forma humana y todopoderosa) que será la responsable de muchos de los puntazos de la serie.

Con esto ya se nos plantea un escenario novedoso e inimaginable para una comedia, y es que en realidad, Eleanor no encaja allí. Ella no fue ni mucho menos perfecta durante su vida en la tierra, de hecho se portó mal con todos los que la rodeaban. Además, desde un principio Eleanor sabía que la habían confundido con otra persona, ella no debería estar en el cielo, sino en el infierno. Las risas las encontraremos viendo a Eleanor pasearse por ese pequeño vecindario intentando no cagarla, pero no lo consigue y empiezan a suceder cosas malas por su culpa. Tendremos una dosis de tensión sexual cuando la protagonista intente convertirse en buena persona con la ayuda de uno de sus compañeros de eternidad, Chidi, que era profesor de ética.

Todos nos sentiremos identificados con Eleanor, sus imperfecciones, sus miedos y también sus virtudes (en el fondo no es mala persona). El cielo nunca había sido tan divertido. Además, otros estrambóticos personajes terminarán causando junto a Eleanor un auténtico terremoto en el cielo, la lían parda. Y es que parece que para ninguno resulta fácil mantener la compostura en el reino del autocontrol y la disciplina moral.

¿Qué haríamos nosotros si despertamos en el cielo por equivocación? ¿Serías capaz de mantener el tipo? ¿Intentarías ser lo que no fuiste en vida o darías la felicidad eterna por perdida? El paraíso puede llegar a ser frustrante, no hay nada como el libre albedrío sin seres superiores que nos juzguen.

Nada es lo que parece en esta fantasía (leer con voz de Soyunapringada), y es que con cada capítulo nos dan más pistas que parecen indicar que algo no va bien. Y efectivamente, en el último episodio de la primera temporada, The Good Place demuestra ser pequeña pero matona, dando uno de los giros de guión más locos que he visto en mucho tiempo. Razón de más para darle una oportunidad. La serie es además apta para todas las edades ya que, resulta que en el cielo no se pueden decir tacos. ¿Y qué clase de cielo sería ese?

 

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