Buscar trabajo como deporte de riesgo

He acudido a varias entrevistas concertadas a través de Job Today. Mi mal ojo me hizo vivir una de las experiencias más extrañas de mi vida (e incluso acabó en tortazo).

Yo ya había oído hablar de las estafas piramidales en vídeos de YouTube, empresas fraude que te contratan para desempeñar un trabajo de mierda, normalmente en ventas, y luego ni te pagan.

La primera vez que caí en la trampa, me di cuenta antes de comenzar el proceso de selección y me marché cagando leches del lugar (situado en el extrarradio madrileño). Los síntomas estaban claros: habían citado a muchísima gente a la misma hora, al llegar te hacían escribir en un papel tu nombre y apellidos y número de teléfono, en fila india como en la cola del super. Hasta un lugareño al que pregunté porque no encontraba la calle supo decirme dónde era ya que según él, mucha gente preguntaba por el mismo sitio. ¿Desde cuándo una empresa seria contrata a cien personas por día? Evidentemente, eso no iba a parar a ningún lado, y antes de irme del local insípido y lleno de gente esperando en sillas como en la sala de espera de la seguridad social, no pude evitar sentir lástima por aquellos que realmente pensaban que iban a encontrar un buen trabajo. En muchos casos, su primer trabajo, ya que muchos jóvenes se rebajan a esto por el negro panorama que se cuece para los recién licenciados.

La segunda vez ya no fui tan listo. El anuncio también me daba sospechas, necesitaban personal para un puesto no muy bien definido, en ventas, y la descripción del trabajo lo hacía ver de escasa dificultad. Solo se trataba de hacer no se qué con el ordenador para vender no se cuál.

La imagen corporativa parecía de alguna manera más seria, como si estuviera asentada. Pero al llegar a la oficina física para realizar la entrevista, ya empezaron mis sospechas. La empresa parecía estar dedicada a la publicidad y al emprendimiento. He de decir que tanto en esta como en la anterior ocasión, muchos de los trabajadores y postulantes eran sudamericanos. Añado este detalle como observación y en ningún caso como una muestra de desprecio o juicio, no tengo ni idea de por qué se dio esta casualidad pero así fue. El caso es que para cuando entré ya era demasiado tarde para echarme atrás. Dije que tenía una entrevista a las 11:00, y la oficinista me preguntó: ¿de parte de quién vienes?

Esto ya me saca de quicio, desde luego son una especie de secta que busca meter al máximo de gente posible, y la pasta se la llevará el que más personas engañe. Acto seguido un hombre me pide que le acompañe y bajo a una planta inferior sin ventanas, ¡qué miedo! En cuanto vi el percal supe donde me había metido. Me senté por educación durante un minuto en una de las muchas sillas que había, algunas con gente sentada encima, escuchando a un hombre proclamar que nuestra mala suerte en la vida estaba a punto de cambiar y que todo iba a salir bien. Con un powerpoint explicaba cosas y en la pared había posters con frases motivacionales calcadas de Mr Wonderful. Pobre gente.

El señor predicador pidió participación y una mujer, esta española (una de las pocas que no era latina), comenzó a hablar sobre su vida y a explicar que por una razón u otra estaba sin trabajo y había malvivido con otros puestos insignificantes. Suficiente.

Cojí, me levanté y me fui de aquel sótano, ni siquiera se molestó nadie en impedírmelo, les debe pasar a menudo. La nota cómica del día la di cuando al salir cabreado de la oficina, mi enfado no me dejó ver la puerta de cristal impoluta cerrada. Me di la ostia de mi vida con ella y hasta me tiró para atrás. Pero estaba tan furioso que la adrenalina oprimió el dolor, y ante el ¿estás bien? preocupado de la secretaria, contesté con un seco. Se me quedaron mirando algunos de los sectarios en traje que rondaban por ahí y yo deseaba cagarme en su puta madre por haberme hecho perder el tiempo de esa forma. ¿De verdad esa mujer pensaba que aquella “empresa” iba a darle el trabajo de sus sueños?

Como buen millenial con problemas de autoestima que prefiere buscar curro con aplicaciones móviles en lugar de enfrentarse cara a cara con la realidad y arriesgarse a entregar un CV en mano, han pasado por mi teléfono móvil apps como JobToday, InfoJobs, CornerJob, y mil más. Por supuesto he navegado también por webs como milanuncios, lo más cutre.

Estas apps han acabado con mi inocencia, ya que me han hecho perder el tiempo de la forma más estúpida posible, dando vueltas por Madrid de entrevista inútil a entrevista peor, y tal vez no sea culpa de la aplicación sino del que la usa, por no ser capaz (hasta ese momento) de discernir entre una oferta seria y la que no lo es.

“No requerida experiencia”

La primera señal de mal augurio. No es normal que en el mercado competitivo en el que nos movemos donde conseguir un trabajo sin enchufe ya es un milagro, que publiquen una oferta de trabajo poniendo el listón tan bajo. Cuando los requisitos brillan por su ausencia y el anuncio incita a cualquier persona sin perfil definido a apuntarse como si fuera el club de teatro del colegio, no hay que fiarse.

Ojalá fuera más común que las empresas serias diesen la oportunidad de al menos, conseguir una entrevista, a más personas sin importar tanto sus títulos o las competencias inventadas del CV (ser bueno con el Word ya no es una diferenciación). Pero la realidad no es así y es inútil pensar que tal vez hayamos encontrado la excepción como si Jesucristo decidiera que ha llegado por fin nuestro momento de ganarnos el pan.

Una compañía o negocio decente no pondrá fácil superar el proceso de selección, aun así no tenemos por qué sentirnos intimidados.

Ventas y Marketing, parece que cualquiera puede meterse en el sector

Muchas de las ofertas fraudulentas que encontramos en JobToday, además de no pedir ninguna competencia demasiado concreta, están enmarcadas en la sección de Ventas. Podemos incluir muchas cosas en el terreno del marketing. Al igual que al negocio periodístico no se le tiene ningún respeto, parece que pasarse seis horas al sol detrás de una mesa de cartón, (más conocido como stand), en la calle intentando venderle alguna mierda al que pase por ahí ya es marketing serio. Esta afluencia de “trabajos” que combinan el perfil de RRPP molesto a las puertas de las discotecas por las noches con el del pesado agente inmobiliario con verborrea Sisebuto (personaje del videojuego Animal Crossing), es sospechosa y negativa para los jóvenes que caen en las garras de esta explotación. Qué decir de los trabajadores de “ong’s” que no dejan de perturbar la tranquilidad de las principales calles de la capital. Meterte en una empresa de las que llaman a la gente a la hora de la siesta para venderles no se qué también entraría dentro de esta categoría.

Además de las experiencias con sectas de las que hablé al comienzo, yo también caí en el proceso de selección de una de estas “ong” (yo creo que ni son ong ni son nada), el poco dinero que ganan será para ellos, porque si no, ¿de dónde sacan tanto como para donar y hacer obra social si nadie les hace caso por la calle? Es normal que nadie se pare a hablar con ellos. La calle no es lugar para realizar ese tipo de actividad. Se debería poner multa, igual que a los RRPP discotequeros, a los que enviaría el meteorito de los dinosaurios.

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El pesado de Sisebuto, que no se callaba ni de casualidad.

Una mañana entera tuve que pasar en las oficinas de esta ong para completar un proceso de selección que finalmente no superé (y gracias a Dios). Un par de horas en las que todos nos vimos las caras, jóvenes universitarios en su mayoría, con una empleada que nos adoctrinó sobre las geniales labores de la asociación en territorio africano. Tuvimos que leer unos apuntes y aprendérnoslos como un guión para luego plantarnos en Callao con varios Sisebutos nivel 50 para probar nuestra habilidad para mutear la vergüenza durante un rato e incordiar al máximo a los transeúntes. A mí al final no me cogieron porque era incapaz de insistir más de dos veces después de que la persona me dijera que no le interesaba lo que le estaba contando. Una chica fue la que me dio la noticia, “creo que si te quedaras con nosotros, te acabarías frustrando“. Pues claro, cómo no me voy a frustrar con un trabajo de mierda como este. Una asociación benéfica debería usar su presupuesto para conseguir participantes de forma inteligente y eficiente, no a través de monigotes sudando en la calle a los que nadie hace caso.

Gracias al cielo que no me cogieron, si no, lo hubiera dejado a los dos días. Mi dignidad vale más que lo que pagan (que por cierto, era un sueldo interesante, vaya negocio se montan…).

Sueldo a comisión

Pero aquí no acaban mis aventuras en el bosque del empleo joven. Fui a una entrevista, también en una calle cutre de Madrid, para intentar trabajar de “vendedor”. La entrevista fue grupal, unas cinco personas, y fue intensa en cuanto a rebuscar en nuestro interior la razón espiritual por la que somos idóneos para el puesto. Nos hicieron además rellenar un estúpido y enorme formulario con un montón de datos a mi juicio inútiles. Cuando le di la vuelta y vi que en la parte de atrás de la última hoja había una sopa de letras en la que había que encontrar palabras como “competitividad” o “eficiencia”, supe que había caído en otra trampa. La entrevista fue innecesariamente seria. El puesto era una mierda. Se trataba de formar parte de un equipo de ventas que trabajaría “sobre el terreno”, esto es, en unas gasolineras intentando vender un producto mágico a los conductores que limpiaba cualquier superficie del coche. WTF?

Busqué en internet y encontré en foros vivencias de otros que habían trabajado ya de la misma forma, qué pena. Por supuesto, el sueldo sería a comisión, dependiendo de tus ventas ganarás más o menos. Esto incluye la posibilidad de trabajar gratis. ¿Qué iluminado pensaría que vender agua con colorante embotellada en gasolineras para que la gente limpie el coche iba a dar beneficios? ¿De verdad se gana con esto? Si se gana algo, desde luego la pasta no se la lleva el vendedor. ¿De dónde saca el dinero esta gente si nadie en su sano juicio compra esas basuras? O, espera, ¿lo comprará alguien?

Al menos dos de las cinco personas que acudimos a la cita superaban los treinta y pico. Qué pena encontrarte en una situación económica semejante como para tener que postular para esclavo.

Que se mueran los feos

En muchos anuncios encontramos la imperiosa necesidad de que la demandante del puesto sea mujer. Debe ser mujer, lo especifica bien claro. Pero, ¿por qué?

Es denigrante el sexismo que encontramos por estos lares, dos tetas tiran más que dos carretas debería ser el lema de muchos empresarios, que solo poniendo una chica bien vistosa al frente de los clientes tendrá posibilidades de sacar beneficio de su producto/negocio de mierda. Y qué turbio escenario para los feos. ¿Qué hacemos nosotros? La buena presencia es cada vez más un requisito esencial y este no lo podemos aprobar con la universidad.

 

 

 

 

 

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