Sobre el periodismo freelance…

Según el informe de 2016 de la profesión periodística realizado por la Asociación de la Prensa de Madrid, el año pasado un 26’8% de periodistas desempeñaban la profesión como autónomos. Esto supone un crecimiento frente al 25’6% de autónomos en 2015. Entre estos periodistas independientes la mayoría trabajaba como colaborador para varias empresas y más de un 35% cobraba menos de mil euros, según el mismo estudio.

Optar por el periodismo freelance puede ser un camino atractivo para muchos licenciados, que deben sobrevivir a la falta de ofertas de trabajo por parte de los grandes medios. Con los nuevos formatos publicitarios en internet, un periodista puede obtener beneficios a partir de un buen tráfico en sus vídeos de YouTube o en su página web. Aunque conseguir esta notoriedad en la red no es nada fácil.

Hemos hablado con varios freelancers que, a través de mail, nos han explicado cómo llegaron a ser freelance y cuál es su opinión sobre esta forma de trabajo.

<<Sí que me considero emprendedora, pues creo que en la época en la que menos trabajo de periodista tenía supe reinventarme>>

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La primera es Sandra Alcaraz – tw @lavienrosebysan-, y se definde como periodista especializada en moda y belleza, consultora de tendencias, personal shopper y estilista. Trabaja en su propio portal web: La vie en Rose by San, sobre el que nos cuenta: “La vie en Rose by San, es un proyecto muy personal, es muchas cosas, es todo lo que me gusta y lo que sé hacer bien, y sigue evolucionando y creciendo.”

P: ¿Crees que optar por la actividad freelance es una forma más fácil o rápida de trabajar en una especialización (en tu caso, la moda)?

R: Sí, es una de las formas de especializarse. Antes de ser autónoma o freelance trabajé para varias revistas, medios de comunicación y gabinetes de prensa. Pero era complicado coger otros trabajos que me interesaban, hasta que finalmente me decidí gracias al apoyo de mi familia a trabajar por mi cuenta.

P: ¿Consigues vivir plenamente de tus ingresos como freelance o desempeñas otra actividad paralelamente?

R: Al principio fue duro, no lo voy a negar, pero “el que siembra, recoge” y ahora mismo vivo de mis ingresos como freelance. Lo complemento (como autónoma también) con trabajos como estilista, consultora de tendencias y personal shopper. Me formé en estas profesiones en una época en la que escribía menos pues los medios de comunicación escritos, sobre todo las revistas, estaban en plena crisis y no contaban casi con anunciantes, decidí en ese momento formarme en temas relacionados con el periodismo de moda, un campo en el que creo que se debe tener una sensibilidad especial para trabajar en él.

P: ¿Podrías decirme una ventaja y una desventaja de ser freelance?

R: Ventajas para mí muchas, organizas tu tiempo y tu trabajo, puedes decidir en qué trabajas y en qué no, en definitiva “eres tu propio jefe…” Desventajas: nunca acabas de desconectar al 100% como cuando trabajas para una empresa, la responsabilidad que tienes es mucha. Inestabilidad laboral, hay temporadas que necesitas más manos y cabezas (jeje) para escribir todos los artículos y proyectos que tienes, y otras temporadas estás mucho más relajado; inestabilidad económica…

P: ¿Crees que el trabajo como freelance es una forma de emprendimiento? ¿Te consideras emprendedora?

R: Por supuesto, pues ser freelance es duro y siempre no se tiene trabajo. Cuando no lo tienes te rompes la cabeza pensando qué hacer, cómo innovar en tu sector, dónde presentar tus artículos o proyectos, como complementar tu trabajo con algo que a largo o corto plazo te repercute trabajo como periodista…. Sí que me considero emprendedora, pues creo que en la época en la que menos trabajo de periodista tenía supe reinventarme, formarme en profesiones complementarias con las que llegué a conocer a nuevos clientes que con el paso de los años también me pidieron servicios no solo de estilismo, sino también de periodismo.

 

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<<A ningún camarero se le pide que trabaje gratis. A un periodista sí>>

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La siguiente muestra del experimento es Silvia Cruz Lapeña – tw @silviacruz_news -. Ha trabajado para El País Semanal, Altaïr Magazine, Vanity Fair, RockdeLux, y más.

P: Hay quien no entiende que pese a la escasa oferta de trabajo para periodistas, la misma enorme cantidad de estudiantes elige esta carrera. ¿Por qué se van las ovejas al matadero voluntariamente?

R: Creo que a ese “sacrificio” van dos grupos de personas: unas las que tienen vocación y les importa poco que les digan que no hay salida profesional, que el mercado está saturado o que se vive mal de esto. El otro grupo es el que sueña con la televisión, mundo aparte dentro del periodismo, donde los sueldos son mucho mejores y hay quien acaba siendo una estrella, a veces ni siquiera del periodismo.

P: ¿Cuándo te viste a ti misma preparada para ser freelance?

R: No lo elegí, ni estuve preparada. Creo que nadie lo está, no de entrada. Cuando acabé la carrera, después de las prácticas en ABC y algún trabajo precario, me hice autónoma unos meses y fue un desastre. Ser freelance requiere organización, disciplina y unas espaldas muy anchas. El rechazo es duro de gestionar y es lo que se encuentra al principio, precisamente porque hay mucha gente queriendo hacer lo mismo que tú.

P: ¿Cuál es la característica indispensable en un freelance?

R: Ojalá lo supiera, ¡me ahorraría todavía muchos disgustos! (Jajajaja). Verás, si los medios funcionaran con cierta coherencia y no a salto de mata, un freelance debería ser alguien que trae contenidos más templados, reposados o trabajados, profundidad que no se puede conseguir en el día a día. También debería aportar puntos de vista distintos a los que ya da el medio todos los días y en todas las piezas, pero la triste realidad es que los freelance acaban siendo, en muchos casos, plantilla encubierta que suple la falta de personal que hay en todos los medios. Ahora bien, para contestar a tu pregunta y no ser una aguafiestas del todo, te diré que si yo tuviera que fichar a un freelance me fijaría mucho en dos cosas: el modo en que enfoca los temas y es capaz de darles otra dimensión que no sea manida ni la esperada, que escriba bien y que lo haga a una velocidad respetable.

 

<<los freelance acaban siendo plantilla encubierta que suple la falta de personal que hay en todos los medios>>

 

P: ¿Cómo fue sobrevivir antes de ganar lo suficiente como para dedicarte de lleno a tu periodismo?

R: A veces sigue siendo una cuestión de supervivencia todavía, no creas que eso se supera. Entre las cosas complicadas está el hecho de que cada medio paga con una periodicidad distinta. Algunos a 30 días después de la fecha de factura, otros a 60, los hay que a 90 días y a casi todos hay que perseguirlos para que lo hagan. Eso es un trabajo extra que el asalariado no tiene. Piensa: pensar tema, proponerlo, convencer para que te lo compren, hacerlo mientras haces otros muchos y luego, perseguir para que te lo paguen. Si sumas todos esos ratos, verás que es complicado que algo salga a cuenta verdaderamente. ¿Por qué? Porque hay otro escollo: las tarifas.

Yo no sé cómo han sido en épocas anteriores, pero sé que en los siete años seguidos que llevo de freelance rara vez una tarifa me ha sorprendido en positivo. Y un drama más: el amateurismo. A ningún camarero se le pide que trabaje gratis. Tampoco a un médico o a un carnicero. A un periodista sí. Y eso, en gran medida, tiene que ver con la cantidad de gente que quiere ser periodista sin serlo. No me refiero a tener un título, pues el título puede en Filología, Humanidades o cualquier otra cosa. Me refiero a que todos respetemos las normas que hacen del periodismo una profesión. Y cobrar, como en cualquier otro oficio, es una de ellas porque implica responsabilidad y un compromiso con lo que se hace. Si no, sólo es un hobby.

 

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<<No creo que nadie nunca se sienta realmente preparado para ser freelance>>

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A continuación, tenemos las respuestas de Javier Pérez de la Cruz – tw @japedela -. Ha estado en Londres, Estambul y Berlín.

P: Te interesan, entre otras cosas, la inmigración y los derechos humanos. ¿Consideras tu periodismo una forma de activismo?

R: No, no considero que sea activismo. O al menos no me gustaría que lo fuera. El buen periodismo nunca puede ser activismo, son dos actividades que deberían estar bien diferenciadas y que, desgraciadamente, no siempre lo están. Yo escribo muchas historias sobre activistas, porque además de que en ciertos temas como la defensa de derechos humanos o el clima u otros asuntos similares estos tienen mayor presencia, en general los activistas generan más noticias porque son grupos muy activos socialmente.

No obstante, como te digo, aunque escriba sobre ellos y sobre lo que hacen y esté más o menos de acuerdo con su causa, lo que yo intento hacer siempre es periodismo. Y periodismo es ejercer la duda, siempre. En mis artículos intento no simplemente dar su punto de vista, que eso sería puro activismo, sino también buscarles las cosquillas preguntando más y mejor y, por supuesto, también dar la perspectiva del otro lado del conflicto.

P: ¿Cuándo te viste preparado para ser freelance?

R: Nunca. No creo que nadie nunca se sienta realmente preparado para ser freelance. Por ejemplo, yo, ahora, después de unos años trabajando ya, estoy pasando una mala racha de vender pocos temas. No sé cuál será la experiencia de otros colegas, pero en mi caso empezar a trabajar como freelance era la única forma de hacer lo que siempre quise hacer: escribir reportajes desde el extranjero. Si hoy en día ya es de por sí difícil entrar en una redacción en España, que te manden al extranjero como corresponsal es misión imposible.

Aunque también es verdad que después de terminar la carrera, habiendo publicado ya algún que otro reportaje y cogido algo de experiencia, con la ilusión del recién licenciado, me sentía con ganas y fuerzas suficientes para tirar para adelante como freelance.

P: ¿Qué característica indispensable debe tener un freelance?

R: Tiene que ser muy muy trabajador, disciplinado y proactivo. Y cuantos más idiomas mejor, pues si dominas mucho otra lengua puedes publicar también en ese segundo idioma. Hay muchas formas de ser freelance (tener un medio de colaboración habitual, tener ingresos extra por otra actividad directamente relacionada con el periodismo, etc.), pero lo que sí está claro es que el periodista freelance tiene la tarea añadida de tener que publicar para cobrar.

Por tanto, la organización es clave: tener siempre temas pensados para proponer, buscar en todo momento ideas para reportajes… Y lo de la organización también va por el papeleo burocrático de emitir facturas, añadir bien los impuestos… Si de los periodistas de plantilla se dice que siempre están trabajando, con los freelance es todavía peor.

P: ¿Crees que trabajando en un medio nunca es posible escribir con tanta libertad como siendo freelance?

R: Yo creo que la libertad, o la independencia en su trabajo, depende más del periodista en concreto que del hecho de ser freelance o de plantilla. Me explico: los freelance tenemos que publicar para cobrar, por lo que también dependemos de la línea editorial del medio para el que escribamos, como cualquier otro periodista de plantilla. Por lo tanto, al final depende de la honestidad personal del periodista y de su esfuerzo y sacrificio para conseguir publicar historias o enfoques que los redactores jefe no quieran.

Sí es cierto que como freelance podemos llegar a tener un cierto equilibrio o flexibilidad para negarnos a escribir una historia con la que no estamos de acuerdo. Pero conseguir un saldo mínimamente decente ya es muy difícil, por lo que tener margen para poder decir ‘no’ es todo un lujo. Y en temas donde el medio tiene una línea editorial muy marcada (que a nivel internacional hay menos pero los hay, como Venezuela) es muy muy difícil mantener la máxima honestidad porque al final los titulares y los subtitulares siempre son cosa de las redacciones.

 

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Conclusiones

Subir al barco de la autonomía es una tarea ardua. Ser freelance es tener un modo de vida que para hacer funcionar son necesarias disciplina y ganas. Es una crisis y una oportunidad. Tal como indican los tres periodistas, la seguridad económica nunca llega; sigue siendo difícil mantenerse de forma independiente aun llevando años haciéndolo. Hay que ser un superhéroe del periodismo, debiendo tener la capacidad de escribir rápido y sin perder la calidad, aportando algo diferente a lo que un medio puede ofrecer. Pese a la sinceridad de estos tres periodistas, prefiero tomar sus declaraciones como esperanzadoras en lugar de desilusionantes. Al menos una vez en la vida profesional de un periodista, merece la pena probar a qué sabe ser independiente.

Otros nombres destacables del mundo freelance español son los de Mikel Ayestaran y Barbara Celis. Ayestaran trabaja dando cobertura a Oriente Medio para revista5w.com y ganó el premio José Manuel Porquet de periodismo digital en 2016. Participó además en una reciente edición del programa de tv Salvados junto a Jordi Évole. Barbara ha sido freelance durante 13 años en Nueva York y otros tres en Londres para publicaciones como El País o El Confidencial. Actualmente vive en Taiwán y trabaja para la FAO (organismo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura).

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