Clase obrera challenge y Mob Psycho 100

¡Buenas!

En este pequeño post quiero hablaros de mi experiencia trabajando en un almacén en Dinamarca, mis intentos por hacerme con una rutina en el gimnasio y la relación que esto tiene con la serie Mob Psycho 100.

Tengo que decir que voy a pecar en este post una vez más de narcisista, que ya he comprobado que es uno de mis mayores defectos, pero no tan raro al fin y al cabo. Digo esto porque lo que quiero hacer a continuación es compararme con el personaje principal de este anime japonés, Mob. Aunque, ¿no nos gusta a todos de alguna forma u otra sentirnos identificados con los protagonistas de las series que vemos? A todos nos agrada sentir que podemos ser héroes, al ver como alguien imperfecto puede conseguir grandes cosas. No obstante, la razón por la que me gustó tanto Mob Psycho, y por la que muchos bloggeros alaban a esta serie es por el curioso carácter con el que han diseñado a Mob, un superhéroe que no quiere utilizar sus superpoderes.

Mob es un estudiante de secundaria que posee poderes psíquicos, y mantiene una graciosa relación con su “maestro” en espiritismo que en realidad de maestro no tiene nada. El caso es que, al contrario que otros personajes que se acercan a Mob durante la historia, a Mob no le gusta usar sus habilidades especiales ya que, influido por su maestro, cree que el hacer un uso continuado de esas habilidades no le convertiría en alguien más fuerte o distinto al resto, sino más débil, ya que para él no tiene ningún mérito superar al resto de personas si es haciendo trampas (considerando los poderes psíquicos como una ventaja injusta de usar). Mob no se analiza y juzga a sí mismo por lo que puede hacer con sus superpoderes sino por lo que puede hacer como persona, sin uso de estos. Curiosamente, al autoanalizarse de esta forma la conclusión a la que llega es justo la contraria a la que se podría esperar, y es que él está de hecho en desventaja, ya que tiene pocas habilidades sociales, no es un gran estudiante y tampoco tiene una forma física considerable.

Mob rechaza resolver estas deficiencias con sus poderes sino haciendo lo que harían las personas corrientes; intentando superar sus miedos, esforzándose en sus estudios y haciendo ejercicio. A Mob no le interesa resaltar usando sus dones, sino esforzarse aunque tenga que hacerlo el doble para ser bueno también en aquellos aspectos que le son más duros. Llevado por estos pensamientos toma decisiones costosas, como lo son apuntarse al club de atletismo de su instituto y hacer lo posible por resultarle llamativo a la chica que le gusta. Para lo que a juicio de otros personajes en la historia es un “esfuerzo inútil” que podría resolver con las condiciones innatas que le han sido dadas (sus poderes psíquicos) para él resulta ser lo único que realmente puede aportarle valía como persona.

Pues bien, he atrevido a compararme con él ya que creo que en nosotros también podemos encontrar ciertos “superpoderes”, entendiendo por superpoderes las ventajas que nos han sido dadas respecto al resto desde antes de nacer, es decir, por pura casualidad o gracia divina. Atributos como estos son la situación económica de nuestra familia, el país donde nacemos, el aspecto físico de nuestro cuerpo o los talentos innatos, como aquel que posee una voz prodigiosa o el que es naturalmente bueno en matemáticas.

Bajo esta definición de superpoderes, yo personalmente podría decir que he llegado al mundo con las ventajas de haber nacido en un país del primer mundo: un país (relativamente) rico como lo es España. Haber nacido en una familia en la que mis padres han tenido trabajo y pueden considerarse humildemente asentados económicamente, y haber nacido con un físico (si bien no especialmente bonito) al menos no coartado por algún tipo de enfermedad o disfuncionalidad física (más allá de la miopía o de mis dientes débiles). Invito al lector de este artículo que haga el mismo ejercicio y se plantee cuáles consideraría los superpoderes con los que ha nacido. Estas ventajas de las que hablo, si bien no te diferencian de todo el mundo, sí que te distancian de aquellas personas que van a nacer en el África Subsahariana o en Corea del Norte, de aquellos que nacen en familias pobres ya sea en el primer o tercer mundo, de aquellos que tienen la desdicha de nacer con minusvalías físicas o de aquellos que tienen padres drogadictos, criminales o irresponsables.

En este contexto, yo me paré a pensar un día en mi situación actual, y me consideré privilegiado al pensar en que, por ejemplo, no tenía la necesidad de trabajar (ya que podría mantenerme exclusivamente con la ayuda de mis padres al menos durante mis años de estudiante). También me cuento privilegiado por nacer en un país abierto y avanzado en el que puedo acceder a educación universitaria, al contrario de aquellos que nacen en situaciones en las que se pueden ver obligados a trabajar desde una edad temprana para mantener a su familia, sin posibilidad de dedicar tiempo a otra cosa. Es precisamente el tiempo que hemos tenido disponible para nuestro uso y disfrute durante nuestra infancia y juventud otra ventaja, respecto a aquellos a los que les ha sido asignada forzosamente otra tarea o labor desde pequeños. Veo importante aquí señalar que no hablo de estos atributos económicos como privilegios, ya que los considero derechos con los que deberían contar todas las personas al nacer, sino como ventajas respecto a aquellos que no han podido disfrutarlos a día de hoy.

Quise hacerme la misma pregunta que se hacía Mob, ¿quién sería yo sin estos “superpoderes”?, ¿tendría mi persona algún valor respecto a los demás? ¿hay algo que se me dé bien, algo que me haga digno de ser respetado más allá de los condicionantes con los que nací, como la persona que realmente soy? No hablo aquí de un valor esencial o valor como persona humana, que doy por sentado que todos tenemos, sino el valor añadido que nos adherimos cada uno en el uso de nuestro libre albedrío, con la educación que nos damos a nosotros mismos o mediante la maestría de aquellas aficiones a las que les dediquemos tiempo. Es una cuestión algo fea que hacerse a uno mismo.

¿Tenemos derecho a hacer lo que queramos con estos “superpoderes”? ¿O es legítimo que haya formas “positivas” y “negativas” de usar estos superpoderes según la sociedad?

Me explico: una persona que nace con la posibilidad económica de estudiar todo lo que quiera, sería mal vista si decide simplemente no estudiar, de no estudiar un grado universitario o de simplemente querer hacer otra cosa. Pero si decide usar un dinero que le ha sido dado para desarrollar su carrera académica, correría el riesgo de que otros subestimasen sus capacidades, achacando cualquier éxito al dinero. Una persona que nace con un cuerpo sano, es mal vista si decide tomar drogas o hacer actos extremos o irracionales, como lo es un turista haciendo balconing en Benidorm, con los que se puede dañar a sí mismo. Una persona que nace en una familia rica, pongamos de ejemplo a un supuesto nieto de Bill Gates, ¿sería considerada tonta si decidiera no estudiar o trabajar y simplemente vivir del dinero que le ha sido dado, o sería vista como más tonta aún si decidiese rechazar ese dinero y empezar completamente de cero, con la dificultad que eso conllevaría?

La cuestión de Mob era si podía alcanzar la felicidad y el éxito en la vida sin el uso de sus poderes. Algo similar es lo que nos preguntamos nosotros cuando leemos titulares como “Kylie Jenner se convierte en la multimillonaria más joven del mundo” (Forbes) o “Jaden Smith interpretará a un joven Kanye West en la nueva serie ‘Omniverse'” (Sensacine). Algo parecido ocurre con Billie Eilish, que disfrutó de un tiempo durante su infancia (fue educada en casa) para cultivarse a sí misma más amplio que muchos otros, e indudablemente esto tiene que ver con su situación actual, la de estrellado mundial a una cortísima edad ¿Habrían conseguido estas personas lo mismo sin los superpoderes con los que nacieron? La respuesta para muchos sería directamente no. Yo creo que es un hecho que no estarían donde están de no ser por sus familias, pero lo que deberíamos de preguntarnos no es si habrían llegado exactamente a la misma situación en la que están ahora, sino a si tendrían la misma valía como personas. (Es lógico y a la vez injusto decir que “no estarían donde están si no fuera por el dinero” ya que no solo es el dinero lo que está de por medio, sino el hecho de que si, por ejemplo, provienes de una familia de artistas, no es raro que por inercia tú también te conviertas en uno, y eso no debería tener nada de reprochable). La cosa está en si estas personas, habiendo nacido bajo situaciones diferentes, esto es, con cartas diferentes, habrían sabido jugarlas igual de bien, llegando a logros distintos pero equiparables. Poner a todas las personas en un punto de igualdad para comprobar qué son capaces de producir con los mismos materiales, siendo estos materiales un determinado colchón económico y acceso a la educación, ¿es la única forma de comprobar la valía real de las personas?

A lo que quiero llegar es a que creo que a los que nacemos con ciertas ventajas, por supuesto relativas a las de los multimillionarios, estamos sujetos a una mayor responsabilidad, ya que la sociedad podrá juzgar si has usado tus cartas bien o mal. De ahí la típica frase de “lo tenía todo y lo echó a perder”. Tal vez el concepto de superpoder que propongo sea demasiado relativo, por aquello que dicen de que “siempre habrá alguien peor que tú”. También tenemos que considerar qué consideramos como todo al decir “lo tenía todo”, yo hablo de un punto de partida en un país rico.

Volviendo ahora a hablar de mí. Cuando hace unos meses comencé a ir al gimnasio, todo este tema me volvió a a venir a la cabeza. No tengo por qué ir al gimnasio ya que tengo un cuerpo “normal”, ya que los cuerpos delgados son lo normativo en el periodo histórico actual, por lo que nunca he tenido necesidad de hacer ejercicio con el objetivo de adelgazar o de privarme de nada en mi alimentación. Aun así, si se hubiera dado el caso de que hubiera nacido con un problema de sobrepeso o similar, y me viera obligado a adelgazar por salud, ¿sería capaz de establecer una rutina y de tener la suficiente fuerza de voluntad como para ir al gimnasio todos los días? ¿Te aportaría esto mayor valor a ti que a la persona del cuerpo normativo por el esfuerzo extra que has tenido que poner?

En cuanto al protagonista de Mob Psycho, él tenía una forma física mediocre, ya que no podía correr más de un minuto sin ahogarse. Pero podría haber hecho uso de sus superpoderes para derrotar a quien quisiera sin músculos, o para directamente dotarse a sí mismo de estos. En lugar de esto, decidió rebajarse al común de los mortales y hacer ejercicio físico. Es decir, rechazó su ventaja para igualarse al resto. Con esta decisión, cualquier logro físico que consiguiera podría achacárselo a él mismo, y esto le aportaría bajo su propio criterio más valor como persona. ¿Pero es esta convención sobre el valor personal precisamente eso, una convención social que no tiene por qué ser la correcta o única? ¿Por qué no iba a poder achacarse también a él mismo lo que consiguiese haciendo uso de sus poderes?

Uf, tengo la sensación de que estoy lanzando muchas preguntas y no estoy contestando ninguna, me estoy mareando, ¡ni yo mismo sé cómo llevar esto!

En cuanto al trabajo. Durante mi estancia en Dinamarca he intentado trabajar en dos ocasiones. En ambas terminé fracasando. Repito que en mi caso, no tenía obligación de trabajar, ya que ya tenía de antemano un sustento económico, pero precísamente por intentar dotarme a mí mismo de ese valor personal que Mob trataba de ganarse, quise trabajar. El problema es que ambos trabajos que intenté, eran extremadamente físicos e intensos, que requerían de una forma y habilidad física excepcional. Sobretodo el segundo, en el que trabajé montando palés de frutas y verduras en un gigantesco almacén, que serían luego transportadas en camiones a los respectivos comercios. El esfuerzo que requería coger con tus propias manos kilos y kilos de cajas y colocarlas en los palés a la velocidad requerida, me resultó increíblemente doloroso, tanto como los primeros ejercicios de Mob en el club de entrenamiento. Mis compañeros de trabajo eran además, en su mayoría, refugiados o extranjeros de países menos ricos, que probablemente buscaban en Dinamarca una mejor estabilidad económica. Al colocarme en esta situación, pude ver cómo quedé en una posición totalmente inferior al resto, ya que no era capaz de hacer ni la mitad de lo que mis compañeros hacían. Mi experiencia desembocó en un resultado considerablemente peor que el de Mob. ¡Dure dos semanas!

Experiencias como esta te dejan claro, que tal vez de no ser por tus “superpoderes” estarías en mucha más desventaja de la que pudieras pensar, y ninguno queremos esto. Todos hemos fantaseado alguna vez con empezar de cero, es como un sueño en un mundo en el que prematuramente nos sentimos como productos caducados o desechables. En ese caso, al igualarme con personas que posiblemente provenían de familas más desfavorecidas, comprobé cómo me superaban en valor de forma abismal. ¿Es legítimo que yo me sintiera mal por tal situación, o no debería ser el caso ya que factores como la forma física que escapan a mi control estaban envueltos? Igualmente, el concepto que creo ver detrás de todo esto es el hecho de que deberíamos plantearnos de qué somos capaces individualmente, como personas, si nos despojásemos de todo lo que nos ha sido dado desde el exterior y que no ha sido fruto de nuestro propio esfuerzo. Reflexionar sobre esto puede ayudarnos a mejorar y a descubrir cosas sobre nosotros mismos que tal vez no sabíamos.

¿Creéis que habéis nacido con alguna ventaja? Y si es así, ¿creéis que la estáis usando bien?

🙂

 

PD: En este artículo han ido implícitas muchas reflexiones relacionadas con liberalismo, comunismo y capitalismo, pero no he ido a hablar de estas ideologías en sí porque no me apetecía y tampoco era mi objetivo con este artículo, ha ocurrido solo. Me parece interesante ver cómo se puede destilar ideología a partir de los dramas personales y las características del personaje de un anime.

 

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