Melanie Martinez: K-12 Movie Review (no spoilers)

Melanie Martinez estrenaba hoy su primera película a través de un directo en su canal de YouTube. El film era esperado con ansias por sus fans deseosos de ver cómo evolucionaba el universo de Cry Baby, personaje que la cantante creó en su primer álbum, en un proyecto de tal magnitud como lo es una película. El largometraje también se está proyectando en cines de todo el mundo. Su nuevo disco, llamado al igual que la película K-12, también se ha estrenado ya en todas las plataformas digitales.

Tras ver la obra en directo en su canal de YouTube, he decidido escribir mi review sobre el mismo ya que Melanie es sin duda una figura destacable dentro de la industria, que consiguió captar a una audiencia masiva hace cuatro años con su disco debut pese a llevar un estilo visual muy concreto, y un universo musical con letras y sonidos bastante alternativos, eso sí, estructurando todas sus canciones con el esquema pop de duraciones de tres minutos y estribillos pegadizos. Se trataba de un disco inequívocamente pop pero muy conceptual.

En su primer álbum, Melanie contaba la historia de Cry Baby, una niña pequeña atrapada en un mundo adulterado, terrorífico y enfermo. Su estética era perturbadora, casi degenerada, ofreciendo un gran contraste al contar una historia adulta a través de personajes infantiles. Quién hubiera dicho que esta propuesta tan peculiar cosecharía millones de visitas en todos sus videoclips en YouTube y miles de fans alrededor del mundo. Este éxito es el que le ha servido para ganarse la confianza de su discográfica, Atlantic Records, que difícilmente hubiera aceptado la idea de una película de no ser por el apoyo masivo que recibió la artista.

No he podido resistirme...
No he podido resistirme… No, no es Melanie, es Miley Cyrus en su vídeo BB Talk, en el que adoptaba una estética parecida. La similitud, no sé por qué, me resulta graciosa.

 

Me despertaba mucho la curiosidad ver cómo se desarrollaba este nuevo trabajo de la cantante desde que se supo que no iba a abandonar a Cry Baby, sino que iba a expandir su universo. Al tratarse de una idea en principio tan concreta, tenía mis dudas sobre cómo iba Melanie a continuar con la historia sin ser repetitiva. Su primer disco se caracterizaba entre otras cosas por usar sonidos infantiles, como de juguetes, cajitas de música, o incluso burbujas como hace en Soap, una de mis favoritas.

Al final, estos sonidos que nos recuerdan a la niñez no son infinitos, y quería saber cómo renovaba todo este abanico sonoro desde el que cuenta su historia.

K-12

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El tracklist del disco corresponde con el orden en el que aparecen las canciones en la película, lógico ya que la cantante está contándonos una historia con principio y final. La historia comienza con Cry Baby despertándose y preparándose para asistir a lo que denomina en su calendario como “first day of hell”, refiriéndose al comienzo del curso escolar. Ya ha dejado la guardería para adentrase en el colegio/instituto. Poco después la vemos ya dentro del autobús rosa que la llevará a una especie de internado antiguo en el que se desarrollará toda la historia. La primera canción empieza a sonar: ‘Wheels on the bus’, que peca de algo que juzgo como uno de los problemas generales a los que se enfrenta este proyecto (y que sabe resolver en ocasiones); su letra es demasiado teatral. En la canción, Cry Baby nos está contando lo aterrada e incómoda que se siente rodeada de personas que no han tardado en empezar a hacerle bullying en el autobús, sintiéndose también algo marginada pese a tener al lado a otra chica que acabará siendo su mejor amiga, con la que puede hablar en confianza. El caso es que la letra de la canción corresponde perfectamente con la escena que vemos en la película, aludiendo incluso al resto de personajes, como los chicos a su espalda o el conductor del autobús.

En mi opinión el problema está en que al escuchar canciones como esta separadamente de la película, es decir, en Spotify o en nuestro móvil, la letra pueda quedar algo obsoleta al referenciar constantemente un entorno ficticio muy concreto del que estaremos ya desconectados. La canción hace de banda sonora perfecta para la película, pero quizá se quede en eso, en una banda sonora. Me temí que esto pudiera pasar con la mayoría de canciones del álbum, pero para nuestra grata sorpresa, vemos cómo la capacidad de Melanie como escritora no debe de ser subestimada, ya que en futuros cortes la autora se abstrae un poco más para transmitir mensajes incluso políticos y sociales, encriptados a través de términos y metáforas para ir coordinados con las escenas de la película.

Este es el caso de canciones como Drama Club o Strawberry Shortcake, dos de mis favoritas junto con Detention. Drama Club se deja escuchar en un momento de la película en el que Cry Baby debe participar obligatoriamente en un grupo de teatro, pero la letra esconde un mensaje mucho más profundo del que podremos disfrutar tras ver la película. En este corte Melanie aprovecha para criticar a los ofendidos en redes sociales, a los monta dramas, a la histeria colectiva que encontramos en Twitter o en la realidad paralela de los perfiles de Instagram. Frases como “You’re over-analyzing every word I say, There’s a whole new world out there, You’re living a play” hacen una crítica brutal a la guerra constante en la que Twitter se ha convertido, donde cada palabra que digas va a analizarse minuciosamente hasta retorcer su sentido de mil maneras posibles con el único objetivo de atacar. La canción empieza ya bien fuerte, con Melanie diciendo “Everyone’s so soft, Everyone’s so sensitive, Do I offend you?, You’re hanging on my sentences” me pregunto si no le traerá algún hater decir alto y claro que las redes están llenas de drama queens. Es un grito de guerra total contra los ofendidos, bravo por ella.

La siguiente canción en el tracklist después de Drama Club es, precisamente, Strawberry Shortcake. Me pareció a su vez líricamente magistral, ya que Melanie consigue hacer una fuerte crítica social, quejándose de que se le enseñe a las chicas a protegerse o a vestirse de forma adecuada en lugar de enseñarle a los chicos a no violar. K-12 lleva el feminismo consigo durante toda la historia, que se hace notar en canciones como esta y en partes del argumento de la película, como la tiranía del director del colegio que en cierto modo ha sido representado también como figura patriarcal, como cuando (spoiler ligero en esta línea) este personaje despide a una de las profesoras por ser una mujer transgénero en mitad de su transición. La violación y los abusos machistas son representados en la película de una forma muy interesante, a través de los chicos comiéndole la parte baja del vestido a Melanie, literalmente, ya que está hecha de tarta haciendo referencia al título. Dice la letra “Now, the boys want a taste of this strawberry shortcake, That’s my bad, that’s my bad, No one taught them not to grab” explicando sarcásticamente que es su culpa que los chicos quieran probar su tarta, nadie les enseñó a no coger un pedazo. Más adelante dice “Instead of making me feel bad for the body I got, Just teach him to keep it in his pants and tell him to stop” (en lugar de hacerme sentir mal por el cuerpo que tengo, enséñale a él a mantenerlo en sus pantalones y dile que pare).

Letras como esta demuestran que Melanie sí era capaz de desarrollar aun más la historia de Cry Baby, ya que está mandando unos mensajes mas fuertes y maduros que en su anterior trabajo. Además, yo seré el primero en escuchar Drama Club un montón de veces cada vez que quiera desahogarme de la fauna de Twitter, sin tener por qué acordarme de la película. La crítica social no para ahí. En una de las primeras escenas en el colegio, se vive un momento de tensión cuando un alumno negro se niega a levantarse durante una reverencia al himno nacional de Estados Unidos que suena desde los altavoces. Al terminar,  el chico se burla de la frase “justice for all” diciendo que es una mentira. Automáticamente la profesora le castiga. Nada mal para una artista tan joven lanzar una crítica tan directa contra ni más ni menos que el himno nacional. En Detention, uno de los últimos cortes, Melanie canta “The teachers don’t care ‘bout me, Fuck how I feel as long as I make money, They let them do whatever they want to me” mientras la vemos bailar en su imaginación estando atada y drogada en el aula de castigo. Me pregunto si con ‘los profesores’ se está refiriendo a la sociedad en sí, que no se preocupa por las emociones sino por el dinero, o si estará criticando finamente la industria musical o su discográfica, que estaría aprovechándose de ella como “carne picada” para hacer dinero. En una entrevista reciente habló positivamente del apoyo de Atlantic a su proyecto, así que seguramente sea lo primero.

Terminando ya con el análisis de canciones concretas, quiero mencionar Lunchbox Friends, canción en el que se marca un Fuck Fake Friends, en la que suelta frases comma “Wanna be my best friend then judge me, If I smoke a little weed, Makes no fucking sense to me” y sigue con “The hassle, the fighting, they all want a bite of me, Photos, more photos, Make gossip about hoes that they don’t know, Oh, they talk shit though”. Estas estrofas me hacen pensar en si tal vez haya algo de referencia al drama que tuvo la cantante hace un tiempo al enfrentar rumores de haber violado a una de sus amigas. Tal vez no solo se refiera a sus amigos sino a sus fans, entre los que quizá haya habido polémica por su consumo de hierva. Si sois fans de Melanie, ¿qué opináis de esto?

Termino ya diciendo que la película en sí es entretenida, aunque algunas de las escenas en las que escuchamos las canciones de Melanie puedan resultar algo repetitivas al estar rodadas en escenarios parecidos, siempre hay coreografías y teatralidad para salvarlas. Las canciones tienen ciertos efectos sonoros que conjugan muy bien en la película, y la sonoridad en general del disco es sin duda distinta de la del anterior. Encuentro las instrumentales algo más vacías, con kicks que nos vienen sonando de la música urbana de estos últimos años. Tenemos percusiones más secas, creo que hay más espacio para la voz de Melanie y los sonidos de juguetes infantiles se han dejado de lado por otros quizá mas neutrales pero que coinciden con elementos visuales que se ven en la película, como tizas de pizarra, toses de enfermo como las de Nurse’s Office o el claxon del autobús en Wheels on the Bus.

 

Podemos deducir, en resumen, que Melanie ha logrado evolucionar su producto en lugar de quedarse totalmente estancada, aunque desde luego que a quién no le gustó el concepto de Cry Baby, difícilmente le gustará esta nueva era. La decisión de hacer una película tiene lógica, ya que si bien los visuals vienen siendo una parte imprescindible de la música en la última década, para Melanie lo eran aun más. El montón de visitas acumuladas en los videoclips de su primer trabajo premiaban sin duda esa estética especialmente bien cuidada, cuya evolución no podía ya ser otra que atreverse con un cortometraje o, directamente, con un largo. Sonoramente sí que nos encontramos algo más cerca del punto de partida, con canciones que son mitad banda sonora mitad canción pop, que siguen usando efectos de sonido muy concretos para crear el aura del disco.

Y a vosotros, ¿os ha gustado?

 

El film completo se puede ver aquí:

 

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