Perspectivas de un estudiante en 4º de carrera

Artículos de autoayuda en Medium, visitas al portal de prácticas de la universidad, solicitudes de amistad en LinkedIn y horas viendo vídeos depresivos del canal Esquizofrenia Natural, así definiría estas últimas semanas. Esta entrada es básicamente un análisis de mi momento actual.

Después de un año entero de Erasmus en Dinamarca he vuelto a Madrid, a un nuevo piso, en un nuevo barrio, con nuevos compañeros, nuevas expectativas y sobretodo, cero planes. Esto último es lo más novedoso para mí de este año, que tras ver cómo la universidad ha sido lo único que he logrado mantener constante en mi vida y contemplar cómo las millones de planificaciones mentales que creé para mí al llegar a Madrid con dieciocho años no se han cumplido, comienzo este año con la única certeza de que, si alguna vez he tenido un plan, desde luego ha fallado.

Ya era yo consciente de que muy probablemente, las expectativas se quedarían en eso, y no terminarían pareciéndose en nada a la realidad. Lo que sí creía es que, de algún modo, estos años de carrera iban a ser más productivos de lo que finalmente han sido. Si bien el primer año no estuvo mal ya que tuve tiempo de escribir en diversas páginas webs e incluso hacer entrevistas, al final fue más que nada un año de apertura y de aprendizaje en cuanto al paso de vivir en un pueblo a vivir “independizado” en la capital. Después, en mi segundo año me estanqué. En cuanto a contenido periodístico, poco hice en segundo aparte de un programa de radio universitario con compañeros, y en tercero, año que pasé en Dinamarca, la desilusión en cuanto a la calidad de los estudios en la Roskilde University y la monotonía de la vida en la residencia acabó por consumirme demasiado.

La desmotivación es un problema por el que creo que pasamos muchos jóvenes en la actualidad, y no es raro dado el bombardeo mediático de malas noticias y oscuros presagios al que nos vemos sometidos. Me hace gracia que al entrar en Medium, una app de artículos de toda clase que me descargué por curiosidad, solo me aparezcan en la pantalla inicial textos de autoayuda o motivaciones. Textos que prometen mejorar tu futuro si los lees, como el máster de JPelirrojo (sí, acabo de ver el vídeo de Rocío).

medium
“Si no estás disfrutando la vida, lo estás haciendo mal”, “9 cosas que deberías trabajar en tus veinte si quieres tener éxito” o “Las 5 cosas que debes sacrificar para tener un futuro mejor”.

No sé si en general son ese tipo de artículos los que están triunfando en la plataforma, o me los recomienda exclusivamente a mí el algoritmo. Espero que no sea el algoritmo porque vaya tela si ha tardado tan poco en averiguar que mi vida es una mierda.

En cualquier caso, creo que ahora mismo este tipo de contenido triunfa en general, porque todos estamos deseosos de escuchar a alguien que tenga la solución para conseguir el futuro que merecemos, (o que creemos que merecemos). Por supuesto, después de leer un par de estos, te das cuenta de que todo se queda en palabrería.

Estudio Periodismo y, lo cierto es que al final la carrera no me ha dejado un sabor tan malo como creía, sino simplemente agridulce, ya que considero bastantes de las asignaturas que he cursado interesantes y útiles frente a una minoría que efectivamente, eran una pérdida de tiempo. Asignaturas como Deontología, Sociología, Historia del mundo actual o Economía han sido en mi opinión mi top de la carrera, mientras que otras como Producción de la información audiovisual o Diseño de la información periodística fueron motivo para que más de un día pensara ¿qué demonios hago aquí? Resulta que tal y como dicen muchos ex-alumnos de Periodismo, sí que es una carrera “bonita” de estudiar, pero por supuesto no es todo lo exigente ni eficaz que debería. En cuanto a mi año en Dinamarca, el descontento entre todos los Erasmus españoles que estudiamos en la universidad danesa de Roskilde era ampliamente compartido. El primer cuatrimestre en el que allí cursé lo que llaman Communication Studies fue una auténtica pérdida de tiempo, por el sorprendentemente bajo nivel que había y lo poco cohesionada que estaba la única asignatura verdaderamente teórica que teníamos. Personalmente tenía unas expectativas muy altas en cuanto a la educación danesa, que en cierto modo vi representadas en su forma alternativa de enfocar las clases y en la autosuficiencia que esperaban del alumno, pero que no exculpaba lo descuidada que estaba la educación en comunicación. Este periodo, para mí, quedó relegado a un curso de inglés inmersivo. Por suerte, el segundo semestre pude estudiar International Studies, otra rama en la que los profesores parecían estar algo más puestos en lo suyo. Las clases no dejaban de ser aburridas, pero los temas eran interesantes y pude aprender nociones básicas de política y economía. Los exámenes finales de este semestre tampoco fueron fáciles, ya que el modelo nórdico es muy diferente al español, y aprobar requirió un gran esfuerzo por parte de todos los internacionales. En conclusión, otro año agridulce en cuanto a estudios al que solo salva la experiencia Erasmus en sí, es decir, el contacto con gente de diferentes sitios y las aventuras que se viven como estudiante en otro país.

Pero ahora todo eso se ha acabado, y nos encontramos con la realidad. Un año para acabar una carrera que, como ya sabíamos, no nos facilita absolutamente nada en el mercado laboral. No es más que un tiempo extra que tenemos la suerte de disfrutar para calentar motores antes de tener que tirarnos de lleno al fango. Personalmente, yo quería usar estos años no solo para disfrutar de ese valioso tiempo sino para cultivar unas aptitudes artísticas que, al final, he dejado en un segundo plano. Un sabio consejo que me dio un compañero de Erasmus que irónicamente no me caía muy bien, pero con el que coincido, es que debía elegir. Debía elegir en qué quería enfocarme de verdad y tirar hacia ello con todas mis fuerzas, pero no podía seguir con este comportamiento ambiguo en el que dependiendo del día puedo hacer una cosa totalmente diferente (y la mayoría de días uno termina por no hacer nada). Pero qué difícil es eso, por dios, qué difícil. Un extra de motivación en alguna de las disciplinas que se encuentran en mi abanico bastaría para ayudarme a decidirme, pero es que no existen apenas incentivos en ninguno de los campos en los que pienso. Es decir, todos los caminos a mi vista se perciben negros por igual.

Este pesimismo ha sabido canalizarlo muy bien el canal de Esquizofrenia Natural, canal de YouTube que descubrí hace poco y que hace vídeos reflexivos sobre la sociedad actual y las dificultades que se plantean para la salud mental y el futuro de los jóvenes. YouTube es la red a la que más fiel soy con diferencia ya que creo que a día de hoy se está haciendo un buen contenido por parte de muchos creadores nuevos que están surgiendo para hablar de temas cada vez más específicos. Supongo que esto responde a la tendencia de ir hacia públicos más segmentados o de nicho.

Uno de los pocos alivios que tenemos los jóvenes es ver que al menos no somos los únicos en sentirnos estafados y engañados y que podemos compartir esa frustración con el resto de nuestra generación a través de internet. Canales como este que menciono demuestran además con sus números que, en mi opinión, hay muchas personas interesadas en cuestiones profundas y en entender la realidad en la que vivimos. Creo que el futuro del periodismo está muy ligado a esta ola de creadores en YouTube que, cada uno con su pequeño gran público, ejerce una labor periodística de interpretación y comunicación de la realidad. Estos nuevos creadores pueden terminar convirtiéndose en líderes de opinión, que a diferencia de títeres televisivos como lo puedan ser Risto Mejide o Dani Mateo, aporten conocimiento útil a la sociedad.

En fin, pese a todo esto, no podemos encerrarnos en una burbuja de fracaso y desesperación, y hay que mantenerse activo como sea. Yo estoy ya buscando mis prácticas para este año, necesarias para graduarse, y estoy ultimando los detalles para comenzar con el trabajo de fin de grado. Las prácticas van a darme más de un dolor de cabeza ya que parece que lo voy a tener difícil para compaginarlas con la asistencia a dos asignaturas que debo cursar en el segundo cuatrimestre por el descuadre que causa el Erasmus. Intentar subir algo la media más bien mediocre que tengo con el TFG y las asignaturas que me quedan es también otro de mis objetivos. Me he dedicado en profundidad también a LinkedIn, esa red social que todos conocemos pero que nos da algo de lache. Pues bueno, he querido adecentarme un perfil ya que al parecer surgen oportunidades de empleo en esa plataforma (a ver si es verdad), y para darle una mejor imagen, me he puesto a agregar a todo perfil mínimamente relacionado con mi ámbito. Ahora cuento con 325 contactos.

Con este percal, me dispongo a intentar dar lo mejor que pueda en este último año de carrera, a no ser demasiado negativo y a aprovechar esta ausencia de planes o esquemas mentales para dejarme fluir mas que nunca. Realmente estoy intentando ver qué resuena más conmigo, qué tengo más ganas de hacer y por qué. Pero claro, cuando uno sufre un poco la falta de confianza en el mundo, pocas ganas tiene uno de hacer absolutamente nada. Aun así, habrá que seguir.

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s